Submarino – “¿No es lo que te encanta?”

¿Te encanta Submarino?

Aunque algunos pareceres manifiesten lo contrario, se encuentran cosas muy interesantes en la escena local en la actualidad. Submarino es definitivamente, a mis oídos, una de ellas. Hace unos meses el quinteto capitalino lanzó en físico Bravo Zulu, su disco debut (que ya había sido presentado en digital el año pasado); de este se desprende ahora un video de gran realización para la canción “¿No es lo que te encanta?”. Grabado en hermosos parajes de Junín, el clip ha sido dirigido por Franco Finocchiaro -con el apoyo de Melmac Films- y el resultado es de verdad deslumbrante. Disfrútalo a continuación.

Triángulo de Amor Bizarro – “Nuestro Siglo Fnord”

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El cuarteto español está como bala, pues acaba de anunciar su segundo video, esta vez para la canción “Nuestro Siglo Fnord”, en el cual recurren a la estética del pixel, el 8 bit y los videojuegos de consola (gracias al apoyo de Baroque Decay Games) para representar una aventura basada en “El Conde Lucanor”, que tiene como protagonista al joven Hans. Esta canción está incluida en el nuevo disco lanzado por Triángulo de Amor Bizarro a principio de año, llamado Salve Discordia. Mira el video aquí abajo 👾

The Kills – “Heart Of A Dog”

The Kills

Luego de su aplastante presentación en Coachella este fin de semana (que se dejó ver gracias al streaming del festival), The Kills nos presenta hoy lunes el video de “Heart of a dog”, single de adelanto de Ash & Ice, su nuevo disco a lanzarse todavía en junio. El video fue grabado toda una noche en la ciudad de Los Angeles gracias al talento de la conocida directora Sophie Muller. ¿Se animarán a volverlos a traer? Ojalá. Mientras esperamos, dale play a continuación.

El Aire – “Los Políticos (también quieren bailar)”

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Ad portas del lanzamiento, por fin, y tal como José Javier Castro siempre lo quiso, de El Aire II, el quinteto local El Aire, poniéndole el adecuado picante a los comicios electorales que están a un fin de semana de distancia, lanza un adelanto de esta flamante producciión, titulada “Los políticos (también quieren bailar)”; un tema en clave dance con su consabida contundencia rockera y sazonada de un pertinente arreglo de saxo. Escucha y mira el video, a continuación:

Mogwai – “Bitterness Centrifuge”

Mogwai atómico

Si algo ha caracterizado desde el principio a mis escoceses favoritos, eso ha sido la intensidad. Mogwai la asume como estandarte, ahora más que nunca, para lo que será su próximo lanzamiento, Atomic, del cual ya nos han compartido algunos tracks las pasadas semanas. En esta oportunidad, es el turno para el tema “Bitterness Centrifuge”, que se revela ante nosotros como una masa solar quemándose incombustiblemente frente a nuestros ojos y oídos. Dale play y disfrútala a continuación:

Miyuki – “Criminal”

Miyuki por Caro Higa

No es que pululen pero siempre aparecen cosas nuevas en la escena independiente local. Ahora es el turno para Jésica Arakaki, quien deja el grupo Invernal (y parece que definitivamente), con el que confiesa que debutó en el rock, para dedicarse a lo suyo y nos presenta el primer sencillo de su proyecto solista Miyuki, que ha titulado “Criminal”, tema trabajado con el entusiasta apoyo del Teleférico, Christian Vargas. ¿Quizás tengamos un EP en ciernes? Mientras sucede, dale play a esta nueva canción.

Francisca Valenzuela – “Catedral”

La Catedral de Valenzuela

El nuevo single de Francisca Valenzuela viene, más que con un video, con una experiencia interactiva para todos sus fans (y cualquier otro curioso, que bien podría interesarse en el talento de la chilena). Continuando con la promoción de su reciente álbum, Tajo Abierto, ahora es el turno del tema “Catedral”, uno de los que interpretara la semana pasada en su presentación en Lima en el Ciclo Cordillera, y que ahí describió como una de sus canciones más importantes y personales. Accediendo a la web del clip, el usuario podrá intervenirlo, mezclando y produciendo diferentes imágenes en base a gifs animados. Si aun así desistes de la experiencia, igual puedes ver el video original aquí abajo.

In Situ: Francisca Valenzuela @ Bazar – 8 de marzo

La Fran
(Foto: Alexandra Miranda)

Prendiendo la noche de pop y estilo

(Reseña publicada originalmente en la edición online de Descabellado, del diario La República).

Hay un peculiar romance entre el Ciclo Cordillera y Bazar. Fruto de este es que estamos siendo testigos de en un espacio ideal, aunque todavía con pequeñas convocatorias, para espectáculos más que llamativos que introducen a algunos de los puntales de la escena pop independiente chilena, como ya pasó con Gepe algunos meses atrás.

El anuncio del arribo de Francisca Valenzuela para el inicio del ciclo de este año fue sorpresivo pero era algo que muchos fans esperábamos ya hace un tiempo. Este humilde redactor pudo haber tenido la oportunidad de verla hasta en dos oportunidades en sendos Lollapalooza en su tierra natal, pero el cruce de horarios jugó en mi contra. Esta tercera fue mi vencida, y la satisfacción de poder disfrutarla durante un poco más de una hora hizo valer esta espera.

La Fran comenzó puntual. Decidida y desafiante, en atuendos negros bajo un guapo sombrero, mirando hacia la inmensidad, “en pose”, esperando el click indicado para entrar con “Tajo Abierto”, tema del disco con el mismo nombre (lanzado el 2014) que es el que ha provocado su tour Cuerpo Eléctrico, y por el que por fin llega a nuestra capital. A partir de ese momento, acompañada por dos músicos en las secuencias y bases rítmicas además de los coros, regaló un show que no fue mezquino en entrega y vibración, gracias a un puñado de temas que ha sabido encontrar una fanaticada que aplaudía a rabiar finalizado cada tema.

Con garbo y beats se apoderó del pequeño escenario, al cual le fue imposible detener su vibra y movimientos, dejando en evidencia una superioridad escénica de la que podían tomar nota muchos actos locales. Cuando los momentos pasaban a ser calmos, el entusiasmo de su juventud se apoderaba de su guapo teclado rojo y con su voz recorría muchos de los mejores momentos de sus tres discos lanzados a la fecha, siendo el último el que gozó de mayor preferencia en el setlist; ciertamente, su álbum más ecléctico y empoderado, donde su crecimiento como artista es colorido y notorio.

El show no estuvo exento de temas sociales que la chilena no se amilana de presentar con nombre y apellido en vivo, como por ejemplo “Insulto”, canción contra el bullying, así como el tema dedicado a Allende, “Salvador”, situándolo dentro del contexto de nuestras próximas elecciones presidenciales (ante lo cual el público tardó un poco reaccionar). Francisca sabe manejar su presencia en escena tanto como sus instrumentos, es agresiva en la guitarra, y maneja los silencios invocando la participación del público sentada al piano.

Demostrando la cancha adquirida en todos estos años haciendo su música, va y viene del piano al centro del escenario y vuelta al teclado, para jugar con el público, pedirle palmas para que “sean su batería” y mostrar una voz en vivo que sabe modular y expresar. Las interpretaciones no mostraron fisuras ni en lo instrumental ni en lo vocal, aunque fue a partir de la segunda mitad del show, justo cuando presenta a sus invitados para acompañarlas en un par de canciones en donde la noche prendió con más fuerza.

El primero en salir fue Nico Saba, vocalista de Kanaku y el Tigre, aunque lamentablemente con una presentación deficiente, que casi arruina “Muérdete la lengua”, nervioso, algo apagado y olvidándose la letra. Esta es una canción muy fogosa, que pedía otro tipo de interpretación, pero quedará para la anécdota su pajareada. “Afortunada”, menos mal, fue todo lo opuesto. Aquí Francisca invitó a su amiga (porque vaya si la halagó) Ximena Sariñana, logrando un dueto que embelesó, solo piano y pandereta, para una de las mejores baladas de Valenzuela, y que tuvo una de las mayores ovaciones de la noche.

“Quiero verte más” y “Qué sería”, temas estrellas de Buen Soldado, su disco del 2011, solo hicieron que el público sonría y aplauda más y más, tratando de extender una noche que ya se estaba tornando inolvidable, hasta llegar al cierre con “Prenderemos fuego al cielo”, single estrella de este último álbum y con el que cerró estupendamente el primer Ciclo Cordillera del 2016.

Quisimos tener mucho más de Francisca pero eso fue todo por la noche. Definitivamente, queremos verla más. Esperaremos la cuarta oportunidad.

Manzarock pregunta: José Javier Castro, El Aire

José Javier Castro es El Aire

“El rock y el pop en el país lo hace un montón de gente, de mayoría clase media, o con inclinación o filiaciones a la clase media y alguna obrera y eso es todo. Pareciera que es un hobby de la clase media. Es el-hobby-a-veces-profesional de la clase media”

Esta entrevista tuvo dos momentos -ahora lo sé- muy marcados. El primero sucedió hace casi 2 meses en mi casa, cuando José Javier tuvo la gentileza de venir a visitarme para conversar sobre El Aire II, su próxima producción musical, luego del buen recibimiento que tuvo Pacífico. Lamentablemente (o quizás no, por lo que se leerá a continuación), dicha conversación se perdió. Al pedirle una segunda oportunidad, el Jota dijo ok, “pero en mi casa”, a lo cual accedí sin chistar. Y ahí, en la comodidad de su hogar, se mostró incisivo, sin filtros, exponiendo una certera frustración pero también diciendo cosas que no pocos quisiéramos decir también. Aquí está, entonces, la extensa y al mismo tiempo confesional conversación con un amigo del que siempre se aprende, JJ Castro, voz, guitarra y cerebro de El Aire.
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M: Tú sientes, y has afirmado, que El Aire II es la continuación real después de El Aire, el debut de 1996. ¿Qué has logrado ahora que no pudiste hacer entonces?
JJ: Primero, tener a la banda comprometida en el nivel de cumplir un programa y un objetivo de grabación. Hay 2 discos que, justamente, me han costado mucho hacerse por ese detalle: primero, El Aire II, y luego fue El Aire V; si este hubiese seguido un flujo directo, hubiese sido producido tal vez un año antes. Cuando entra Jorge Ramírez, la banda logra una concreción, un trabajo que no se hizo en meses, y con la mano de Camilo Riveros y la voluntad de los demás se hizo en la mitad del tiempo que ya se había gastado. En el caso de El Aire II, no era un disco que yo iba a desarrollar solo en mi cuarto haciendo electrónica. Para mí era el disco que iba en par con el primero.

M: ¿Y qué otra cosa se ha conseguido?
JJ: En términos de sonido –y esto lo contrasté con Wicho [García, voz de Mar de Copas], para tener una opinión experta [risas]–, él opina que sí es un sonido que se puede llamar El Aire II. Ahora, este sonido es ya más el resultado del estudio y la forma como se escogió hacer el disco. Si al principio me hubieses preguntado qué modelo de sonido hubiese querido para el disco, tal vez te hubiera contestado algo como el White Light/White Heat de Velvet, casi tan pantanoso pero con alguna característica que le diera… no sé, en todo caso, tal vez influenciado por la propia demo era un disco bien básico, lo que se pretendía, el quid del asunto es que lo grabamos esencialmente en vivo como se debía hacerlo. Eso se ha conseguido, un sonido que corresponde a El Aire II.

M: Ya que la mencionas, más allá de que tú seas la figura central o principal, desde ese primer casete del 96 hasta la fecha, El Aire como banda ha sufrido mutaciones y cambios de integrantes; pero es esta última banda la que lleva más tiempo junto a ti y con la que más producciones has realizado; corrígeme si me equivoco. ¿Qué te han aportado a ti para desarrollarte musicalmente?
JJ: Algo que nunca he tenido antes: cierta estabilidad natural. Y además, cierto compromiso de trabajo. En El Aire puedo decir que hoy en día las cosas se cumplen con un índice de confiabilidad aceptable; no las hacemos todas, pero bueno, esto es algo totalmente distinto a lo que sucedía antes. Igual siempre es inestable en alguna forma.

M: Esto también te involucra a ti, entiendo.
JJ: Definitivamente, yo no creo ser la misma persona tampoco. Ten en cuenta que yo nunca pensé ser un artista comercial. Por eso cuando encontré el punk y sucedáneos o colaterales, a mí me parecía que era algo que podía hacer: No había grandes cantantes, la música era simple, a veces hasta incorrecta, era algo que se podía intentar. Pero además de esos elementos rudimentarios, también encontraba que podía ser compleja y sofisticada. En otras palabras era tema de ser creativo. Esos tipos de principios fueron los que yo aprendí de estas formas o corrientes de música.

Entonces al apreciar como las cosas se combinan y se suceden unas a otras, al lado de ese rudimentarismo o primitivismo o arte de concepto, digamos, estaban cosas más pulidas o state of art que sonaban al mismo tiempo, entonces tú no ibas a comparar un experimento sonoro de Throbbing Gristle con algo que estaba haciendo Depeche Mode porque no tiene nada que ver, pero de todos modos cada una de las ofertas me enseñaba o me proponía algo.

El Aire @ BalconyTV

Si hablamos de la banda, tiene valores que creo son propios que cualquier banda puede agradecer, y también tiene los lados con los cuales no se puede más. En las restricciones, es una banda que es una especie de selección de bandas: todos tienen al menos un proyecto alternativo (uno tiene casi cuatro o cinco), entonces hay un tiempo en el cual la banda funciona y eso es una vez a la semana y esto es. Si todos estuvieran exclusivamente abocados a la banda, sería otro cuento porque en tres semana podríamos hacer un disco y tendríamos un nivel de producción más beatleliano o spectoriano [ríe], pero eso es lo que justamente no tenemos. Por ello no se puede tampoco asumir compromisos más serios o profesionales. Además no podemos tocar sin cobrar, es un tema de stándard.

Lo que hay, lo que es muy valorable para mí, es que todo es motu proprio. Nadie está aquí primero porque le convenga económicamente, o segundo porque tengan una pistola en la cabeza o esté coaccionado de alguna manera, sino hay una cosa vocacional que les parece a todos que es así. De una forma un poco lenta, pero más segura, es un grupo que ha encontrado consensos. La eficiencia de todos los grupos son los consensos, y en esos consensos es que nosotros vamos a hacer tres o cuatro discos más y jubilamos a El Aire. Ya está previsto, y está bien, yo pienso que es lo que corresponde.

M: Ya habías mencionado la vez pasada que ya habías visionado la duración de la banda y su formación actual, y lo menciono porque algunas personas piensan que tú eres El Aire y tú designas lo que se hace y el resto te acompaña dentro de esa comprensión.
JJ: Dentro de los consensos y acuerdos tácitos que hay, a mí se me tiene como la cara, el frontman de El Aire, en eso no hay duda. Pero en las percepciones más recientes, ya se le valora mucho más a la banda. Todos destacan bastante, la entrega de la banda es sólida, y huelgan comentarios donde se celebra la calidad de la banda. Es también un poco lo natural, porque en todas las bandas donde participo el defectuoso soy yo. Se dice que el que es realmente inteligente, tiene a su lado alguien más inteligente que él. Ellos siendo más hábiles o con otras características instrumentistas más claras, le dan a la banda un perfil de continuidad que tal vez no ha tenido antes, a pesar que ha tenido versiones muy buenas donde estamos ahora es importante. Ahora, yo no impongo arreglos. Yo pido o sugiero cosas, pasajes o texturas, pero yo nunca me meto a decir taxativamente haz esto acá, bájate hasta acá y luego sube acá. Para ser vulgar, me llega al pincho hacer eso, porque entonces ya no es una banda, ya estás en otro contexto.

M: Recuerdo que me mencionaste que a ti te propusieron que El Aire sea una banda.
JJ: Cuando lo ha sido, yo siempre me he sentido parte de. El hecho que imagine los conceptos y las canciones y proponga esto o el otro, factótum o creativo, pero los demás son responsables de sus propios arreglos, eso siempre me ha fascinado, y yo creo que eso es una banda. Si a eso le sumas los valores del hazlo tú mismo y el punk y de la música que escuchaba en mi adolescencia, cualidades que también deseaba recrear de alguna manera. Además recuerda que V por ejemplo es un disco que es co-escrito y con composiciones de la banda. Otro logro.

M: Retrocediendo un poco, sobre estos 20 años de El Aire, en el gusto de los que ya escuchábamos música, se le tiene como un disco importante en su momento y no ha bajado de ese status desde entonces.
JJ: Yo creo que se caracteriza por ser diferenciado estéticamente y tal vez en las sonoridades no es fácil fecharlo. No lo sé. Si me tengo que mirar a mí mismo y me coloco en un plano periférico, veo algunos valores en ese trabajo: primero, sale en la primera mitad de los noventas, y en un momento particular. Yo siempre digo que en los noventa el Rock aquí ya regresa para ya no irse. Comienza a despercudirse de los traumas y los mitos de la época de los militares y bla bla bla, y que los ochenta y bla bla bla. Se empieza a trabajar de otra manera técnicamente también. Es un poco consecuencia por las personas que empiezan a destacar en ese momento, que venían de escuela de ser plomos, de trabajar técnicamente y colocarse a sí mismos un estándar y ello venía con criterio para el trabajo con el sonido por ejemplo. Las cosas empiezan a cambiar de los valores tan militantes y hazlo asi nomás de los ochenta a criterios técnicos en los noventa. Se empezó a buscar un sonido y eso marcaba diferencias en la performance. Y esto también coincide con que se comienza a fomentar las carreras de ingeniería de sonido y la asistencia de escenario se profesionaliza, y también se comienzan ya a importar equipos más actuales e interesantes.

El disco sale en esta mitad y, efectivamente, hasta ese momento lo que creo era realmente lo rupturista venía por obra y gracia del Cono Norte (la escena de Wilder y ellos) y esto o no se conocía o no estaba siendo muy considerada aún y definitivamente estaba lo que hacía Leo Bacteria. En otra parte el status quo de este momento post-subte todavía era muy tributario, estilísticamente hablando, tal es así que están como cabezas de lanza Leusemia, Dolores Delirio –donde es obvia la referencia estilística–, y Rafo Ráez, que de alguna manera en ese momento le seguía el trote a Daniel F, en esa vía del punk inflando cada vez más los escenarios. Por otro lado, tienes otro aspecto muy interesante, que es el conocimiento de fusiones muy propias, como Juan Camargo y lo que hizo con La Sonora del Amparo Prodigioso y eventualmente lo que pasa con Los Mojarras; entonces, por fin se estaba dando en cierta manera lo que musicalmente me había anticipado, aunque no fuera muy consciente de todo lo que estaba pasando.

En cuanto al sonido, a veces pienso que si no hubiesen llegado a El Aire, estas canciones hubieran sido parte del repertorio de El Beat Sudaka o Humo Rojo. Tal vez no todas. Si me hubieses preguntado en ese momento qué sonido hubiese tenido el primer disco, tal vez hubiese sido un poco distinto, esto porque yo perdí parte del equipo que usaba para procesar la guitarra, esa paleta de colores que me caracterizó en El Beat Sudaka y La Liga del Sueño no la tenía ya, y pensé que era mejor así entonces para mí asumir El Aire fue un ejercicio más directo y hasta violento. Ahora dentro de eso, sí quería ciertas abrasiones y si no tuve el equipo para crear otro tipo de texturas tampoco era que me fuera a cortar el cuello por ellas. Además Manolo tenía una pedalera entonces él pudo ocuparse bien de las abstracciones.

M: ¿Qué tenía El Aire que no se encontraba en otros discos?
JJ: Sonoridad, forma y eclecticismo creo. Tiene cierta clasicismo en la forma como enfrenta cierto tipo de canciones y la mezcla suena bastante vinilo. El disco fue pensado como un vinilo y fue editado en casete. Pero la verdadera experiencia del sonido se aprecia con la remasterización, no antes. Cuando lo he vuelto a escuchar nuevamente es difícil ser temporal: Tiene cosas post-punk pero no es post-punk, tiene del noise pero no llega a ser noise, tampoco shoegaze y tiene ejercicios de canción en rítmicas distintas pero no sigue los cánones de la canción.

Ahora, como te había comentado antes, en las reseñas originales a mí me comparaban con gente que no había escuchado, para mí era difícil saber cuán Bad Seeds podría ser yo porque no conocía de Bad Seeds, o cuán James Chance porque no conocía en ese momento a James Chance. Suicide sí era lo único con lo cual podía colgar el sombrero, y lo entendía en virtud de que yo no soy una persona que cante melódicamente o sube y baja con escalas porque estoy al borde del spoken word, tal vez eso puede ser, y el uso de los reverbs largos que le da cierto dramatismo al color.

Lo siguiente que viene en el panorama es el disco de Electro-Z. Cuando escuché su disco me pareció de puta madre y como siempre no muy informado no sabía si tenía referencias de tal o cual cosa; el disco de Electro-Z abre entonces el umbral más indie y como que ayuda a darle la bienvenida toda esta corriente de pop y la hornada de vocecitas femeninas casi infantiles que se ven después, de las cuales yo no soy muy afecto, ese tipo de minimalismo y voz expresionista no me llega a amalgamar mucho.

Veo otras producciones de época, Evamuss o una corriente más experimental y electrónica como lo que se propone Crisálida Sónica, esa era un poco la vanguardia y a El Aire en ese contexto se le proclama de culto lo cual fue un poco un invento de la disquera pero cultos o no, se le dió a una cobertura bastante mainstream en la prensa escrita, más nunca nada en radio o televisión aunque lo hubiese hecho, un poco porque decía “ja, me invitan a tocar a TV ¿y qué les toco?, les hago playback de Cigüeñal”, me cagaba de risa, pero también podía hacer otra cosa, tocar “Anduve bajo el sol” y quedabas bonito [ríe]. Para muchos El Aire no pasa la valla de la popularidad y eso define muchísimo local, conciertos, espacios de difusión, contratos, etc. Banda de culto mi culo, banda respetada pero impopular y nada rentable que es otra cosa [ríe].

M: ¿Y qué es lo que consideras que aportaba este disco para su momento?
JJ: Que fue estilísticamente independiente. Hay quien me dijo que ese disco no les dijo cópiame, sino les dijo “sé tú mismo”, curiosamente músicos. El Aire como disco tiene esta cosa que se nota que es un cuarteto, la ejecución es bastante rock sin embargo no es un rock de catálogo, es un poco como torcido. Alguien me comentó una vez que había un gringo que se fascinó con el casete, decía “esto es como rock mal tocado pero tan bien hecho que está bien” [risas], y alguna vez alguien calificó esto como “rock por oposición”, pero esa valoración fue dada en uno de estos conciertos marcianos donde fusionábamos los conceptos de Ensamble del Caos y enganchábamos con canciones de El Aire, y esta persona se llevó una impresión un poco distinta. También se nos consideró progresivos para mi sorpresa.

Otro tema también es que creo que es un disco que echa mano de recursos estéticos que si bien la gente los puede reconocer, la forma en la que están hechos tal vez no era algo que esperaban, y sin embargo, pese a la variedad todo concatena bien y el disco te habla de un disco, que es también otro detalle. El primer disco de Catervas por ejemplo tiene eso, muestra una unidad sonora. En El Aire también esta el tema conceptual del disco, que fluya como un solo movimiento. Si tenemos que hacer comparaciones, sónicamente la música de Catervas se muestra más pulida y sofisticada en cierta manera, pero el primer Catervas, ¿qué año es…?, lo encuadran más con el post-punk.

Como ves, viniendo un poco de El Aire, Hipnoascención, Ácidos Acme, Cono Norte, Insumisión entre varios otros ya había una corriente de cambio y mayor orientación hacia la metamúsica. Esto donde reinaba el grunge como estilo. Entonces, si el caprichoso disco de El Aire resultó ser el que golpeó más fuerte en ese sentido también se debe a la generosa cobertura que tuvo, pese a ello… yo siempre he dicho que El Aire es mucho una banda de unos cuántos fans, pero principalmente de críticos y otros músicos; no tiene un gran público… y bueno, de eso no vamos a hablar porque el gran público está sumamente manoseado.

M: Pero… ¿qué es lo que pasa con el público y las bandas?
JJ: En el Perú todavía no hemos consolidado ciclos anteriores y por ello no empezamos a revalorar cosas del ciclo inmediato. En el Perú al ser irresponsables con el registro y la educación perdemos tradición y memoria. La música no tiene un espacio dedicado a su memoria y exaltación de tradiciones, Pero por otro lado vivimos mucho de cierto pasado y de lo exotista. Donde la actualidad si se refleja es en el sonido tropical y en la cultura del baile. Por lo demás hay mucho ‘like’ y pose, pero desafío cuántos realmente han escuchado todo. Hace poco un amigo me decía que él no sabía qué le habían visto a no sé qué banda de rock nacional clásica, Laghonia creo. Me decía que esa banda era mucho de Adam Blessing. Le digo, ah, ¿pero eso se escuchó en el Perú? Sí, se escuchó mucho en esa época y bla bla bla. Pero muchas veces cuando hablas con la gente te das cuenta que no necesariamente han escuchado a la banda, y si lo han hecho no necesariamente le han puesto mucha atención. Y pasa como a mí me ha pasado muchas veces con muchos discos, yo puedo poner uno que digo “ah, esta huevada, no me gusta”, pero seis meses después lo puse y me enganché. El rock en el Perú hoy en día se da y vive mucho por la gratificación instantánea como la dan Chabelos, Inyectores y otros. Es fórmula. Lo mismo si escucho Terreviento, Diazepunk, 6 Voltios, no hay pierde, ya estás ahí en cuatro cuartos y las tres o cuatro notas y garantizado el momento. Pero nuevamente, el individuo no es más grande que el colectivo, cuando no hay conciertos grandes, la cosa pareciera no se sostiene y se desarma.

Ocasionalmente leo a la gente que participa en los foros de los conciertos, y dicen que toquen estos y los otros, honestamente yo no veo una gran preocupación por buscarse alternativas o descubrir propuestas, por lo menos el público grueso que satura y opina en esos espacios, yo los leo perfectamente cómodos con su opción. Es más, si se les presenta algo desconocido o poco popular entre ellos lo rebajan de inmediato. Y a mis queridos colegas peruanos tampoco es les dan grandes slots u horarios, por lo general los hacen tocar durante el día. Eso de sacarte la foto y abrazarte y hacerle la venia al público está paja, pero lo más probable es que si estuviéramos hablando solamente de ti, eso solo lo podrías hacer en algún local a lo más mediano, y no sé cuántas tocadas llenas. Perú país rockero… hasta cierto punto. El pop es más comercial.

Mira por otro lado nos propusieron presentar una propuesta para lo que entendimos sería una experiencia sinfónica, estaban otros proyectos muy prometedores también. Pero igual enviamos nuestra propuesta. Imagínate la decepción cuando nos enteramos que se había decidido que la experiencia sinfónica era hacer covers de metal extranjero. Lo que en principio imaginé un poco sería como la estupenda experiencia chilena de bandas de rock con la sinfónica, es decir material propio, terminó en un cliché. Una lástima no exista más ambición y sentido de la integración e impacto en estos gestores. Es una pésima forma de entender la gestión cultural con retroalimentación interna.

M: Regresando un poco al primer disco. ¿Si no hubiera existido este disco, las cosas serían las mismas?
JJ: No lo sé, quizás para mejor, quizás para peor. En una sociedad, lo que tú pienses ya lo pensaron cuarenta o cincuenta o mil más. Y de esos, veinte solo se atreven a salir de su casa. Y de esos, solo diez tienen la idea de formar un grupo. Y de esos, finalmente dos se creen el cuento.

M: Algo de eso conversaba con unos patas. Hablábamos sobre los conciertos del año pasado, la primera mitad pintaba tela y de pronto llegan Belle & Sebastian y Morrissey y otros más, y se armó una agenda nutrida en la segunda mitad. Y cómo 3000 fans espontáneos compartían las noticias. Yo les preguntaba cuál habrá sido el último grupo del que al menos dos de las cuatro mil que fueron a verlos dijeron “mañana armo mi grupo”. ¿Habrá pasado en alguno de los conciertos de estos últimos meses? O es más un ejercicio de figuración o quedar como entendido que por disfrutar lo que escuchas.
JJ: Suena cruel pero lo digo: A mí honestamente me parece que el público peruano es malo, en varios sentidos. Primero, ver al público peruano disfrutar por defecto es a veces raro. Y ser legítimamente apreciativo, es más infrecuente aun y tener opinión crítica no destructiva súper escaso. Esto a diferencia de otros lugares donde he estado o vivido. Ten en cuenta que si existe la sempiterna fijación con los ochenta y noventa comerciales en el consumo es porque el público está realmente cómodo ahí, que yo sepa no existen consensos importantes de parte de la industria o los medios en torno a cambios objetivos en los hábitos del consumidor para generar apertura a alternativas y productos locales. No lo veo. Yo creo que el peruano siempre ha sido muy cagón con el peruano, y lo digo en voz alta, y además es muy hipócrita porque cuando se lo dices y demuestras no lo acepta y es probable te margine.

Cuando te pasa algo bueno la gente te dice “qué chévere”, pero muchas veces también –y no es en contra tuyo van por el– “puta, ¿por qué no me pasó a mí?”. A veces tengo una fea sensación en las redes sociales, yo digo si realmente quieres apoyar a alguien le pones un ‘like’ pero sobre todo rebotas su información, sino solo eres amable. Y lo más triste es que a veces ni siquiera la gente de tu banda se pone en campaña. Gracias a las redes sociales, he explorado la intención de ser un poco masivo, al menos ahí, con anuncios y cosas así que antes no podía hacer. Por ejemplo, “Luz de ti” tuvo una rotación importante, hubo bastante rebote. (Ahora, si yo comparo eso con los rebotes de una banda global, “corporate”, no llego a nada, sus rebotes son miles y además es un aparato que ya se mueve solo, no necesitas publicitarlo mucho.) Yo antes pensaba que si hacías algo bien, en Lima al menos tenía que prender porque uno cree era lo que la gente esperaba aquí. Que se hicieran cosas distintas. Cuando yo he hecho mi versión de eso, me he dado cuenta que no es así, y que estamos hablando de públicos muy especializados.

En la idiosincrasia de nuestra gente, vas a encontrar gente que es “¡¡Ah, Fulano de tal!!”, y cantan algunas canciones borrachos, otras no, y eso es, no hay nada más; y eso les crea una suerte de experiencia religiosa y mística. Uno de los momentos más sublimes que he visto en el rock aquí fue en el concierto que hizo Lucho Sanguinetti en el Parque Zonal de San Juan de Lurigancho. Yo toqué, me fui a Miraflores y cuando regresé ya estaba cantando Daniel F, y la imagen era sublime, con la gente sentada en el escenario, se había creado un momento. Esos son los momentos que construyen el rock nacional. Ahora, si es verdad que está después influyendo para que toque este y no el otro, puta… ¿por qué no te vas a la mierda, huevón? [risas].

Es paradójico que las bandas que hoy día constituyen un mainstream de alguna manera se han convertido en lo que dijeron no querían ser, ¿no? O lo que de alguna manera en su momento jamás pensaron que podían ser. Pero ahí están y bien aferrados porque el dinero y los contratos no sobran.

M: Quería hablarte de eso la vez pasada. En tu caso, con El Aire, o con tus otros grupos, esto de tener una mayor exposición no se dio, pero de haberse dado no te hubiera molestado. Que es un poco el discurso que algunos grupos no tenían al principio (incluso eran anti eso) y cuando explotó todo ante su cara, cedieron.
JJ: Te lo voy a refrasear de la siguiente manera: Yo vivo arrimado sin oficio ni beneficio en la casa de mi mamá. No me falta un plato de sopa y mi ropita, aunque con huecos, va a estar lavadita y planchadita, inclusive me tienden la cama. Vivo mi humilde vida de mantenido de mi mamá. Para mí, dependiendo con quién te encuentres, esa condición puede ser respetable o nada respetable, no me interesa realmente el tema; pero esa es tu condición. Ahora, si a partir de esa condición tú eres antisistema, bueno es tu derecho pero… hay varias cosas que tenemos que revisar acá [risas].

Una de las cosas que a mí no me hicieron compatibilizar mucho con el subte en su forma político contestataria es que muchos de los rollos eran faltos de sustancia y pensamiento más allá de la pasión o la primera impresión, básicos y viscerales, y faltaba un poquito más de refinamiento, pero eso es propio de la edad y el momento en que la persona lo está diciendo; hasta ahí no tenemos nada de malo. ¿Qué es lo que pasa cuando despotricas y luego ves (porque eres finalmente un ser humano) que en realidad no tienes nada y que tu generación tampoco cambia nada? La gente te puede tocar como si fueras una reliquia o un talismán, pero en realidad no tienes nada. Ahí pasan ciertas cosas también. Nuestro grupo de gente, si lo puedo llamar así, los que empezamos a trabajar de ciertas maneras, hemos sido también referente para que justamente estas bandas “anti” suban la valla. A mí Aldo Toledo me lo confesó, “puta, huevón, lo que pasa es que una vez yo fui a un concierto de El Aire” –y creo que fue a la presentación del triple–, y Aldo no lo podía creer. Fue una presentación compleja en cierta manera para La Noche, porque había de todo, pistas, había sonoridades, además de ser el primer o segundo creo concierto que se transmitió on line, pero a él lo impresionó sobre todo la calidad del sonido. “Si esta banda que no mueve ni un décimo que lo mueve Leusemia suena así, huevón, por qué chucha nosotros no podemos sonar así”. A partir de eso se juntó con Pedro Cornejo, pidió asesoría. Aldo quiso obviamente elevarle la valla a Leusemia, y ser acorde con su potencial. También podemos decir que esta corriente miraflorina del rock –que tan vapuleada fue– aportó, retroalimentó de ciertas maneras, con una actitud y conciencia cualitativa diferente con las generaciones que vienen de un poco más atrás y a la vez en una forma muy distinta a los que siguen después que ya vienen premunidos con la escuela de la ingeniería del sonido por ejemplo.

Lo que quiero decir es que todavía no sabemos leer los procesos del rock peruano desapasionada y objetivamente porque todavía están muy entintados de ciertos personajes que son más ayayeros que participantes, más especuladores que protagonistas.

6596_10153908081271450_3173165119172890317_n M: Hablando de nuestra escena, hace unos semanas falleció nuestro Boui. ¿Qué recuerdas de él?
JJ: Me da gusto que las personas que forman parte de una escena que fue, y una escena que es, y una escena que será –como lo quieras poner–, aprecien y celebren al individuo, al amigo, al ser. No sé qué opinen los hijos de Boui, no sé a quiénes deja en problemas, no me voy a meter a hacer juicios de valor sobre su vida, pero tenemos un ícono, tenemos un ícono bastante real de la historia del rock contemporáneo en el país. Si lo queremos enclavar específicamente, es muy propio de los ochenta, y alguien cuya personalidad, actitud, visión, contribuye definitivamente a darle forma a la percepción que se tiene de todo esto.

Particularmente, yo a Voz Propia le debo bastante, fue la primera maqueta de subte que me llegó, Un nuevo enemigo de G3 en un lado y El Ingreso de Voz Propia al otro. Fuera de eso, la primera vez que Humo Rojo tocó en un lugar, de forma bastante audaz, porque nuestro baterista tocaba cajón en realidad, ahí estaban Miguel Ángel y Boui y ellos fueron, cómo te puedo decir, muy sinceros y muy espontáneos en venir a saludar y conocernos después de haber tocado. Nos hicieron sentir bien. Entonces, siguiendo con las audacias, cuando Humo Rojo organizó un concierto, ellos también nos ayudaron. Para mí la primera escena subte con la cual tengo contacto como músico es por Voz Propia, no es por nadie más, es por Extraña Misión, Cardenales, es por el dark. Humo Rojo tenía poco que ver con el dark. Es peculiar. Lo que te queda es que la actitud de ptm hace bastante ahí. Carlos Magán a lo largo de mi vida solo me aportó cosas buenas y nuestras conversaciones tenían una gran calidad para mí, sentía aprecio y eso es lo que honro y agradezco muchísimo de él. La gira con él fue excepcional.

M: …pero nunca sacaron nada con Humo Rojo.
JJ: Si Humo Rojo hubiese sacado un disco cuando debió haber sacado un disco, supongo hubiese pasado tal vez un efecto como el de El Aire, hubiese sido un disco que era inclasificable en su momento y tal vez hubiese dejado una impronta estética interesante, pero no lo hicimos, y tal vez hubiese sido más surtida y atrevida sónicamente que El Aire como disco. La verdadera banda de culto es Humo Rojo, no El Aire.

M: Hablando de sonidos y texturas, con respecto a tu voz o a tu ejecución vocal. Para algunos suele representar el punto flaco de la banda. Esas críticas llegan porque sienten que la canción podría sonar mejor si es que cantaras mejor, pero al mismo tiempo a ti eso no parece importarte en demasía. Y desde que te conozco, eso no es algo que te haya preocupado.
JJ: No. Y me lo dijo Miki González también, que no cometiera el mismo error que él, que cantara otro. Pasa con El Aire que si canta otro, no le crees. El Aire es algo muy local. Si bien veo que gente internacionalmente le puede gustar y lo puede apreciar, El Aire es finalmente algo bastante local, y si se quisiera internacionalizar, que venga Sony o la Warner y lo haga porque yo no sé cómo hacer eso. Lo puedes hacer pero tienes que invertir y trabajar 100% en ello. La banda tiene que poder estar en el bote y remar hasta llegar.

Yo en realidad al principio no me preocupé mucho de la voz porque yo pensaba que solo haría un disco, que era el disco de un guitarrista, y siguiendo los lineamientos de Keith Richards, puedes sacar un disco y cantar pésimo, no importa [ríe]. Por otro lado, sobre la parte vocal alguien también una vez me dijo, a mí no me gustas como cantante, me gusta cómo expresas la canción. Eres más un intérprete, y eso también vale, y cuando puedes afinar le das bien, no hay problema con eso. No será una voz muy dinámica, pero en fin, ahí está, esa es un poco la característica.

Yo siempre he fantaseado, qué pasaría si… ¿Qué pasaría si compilas varias canciones, las más radiables, pop, los “hits” de El Aire, les haces unas versiones y todas suenan como Roxette [risas]? Podría ser, sería divertido ver qué pasa, obviamente yo no sería el cantante. Ahí estamos contemplando un esquema en donde soy el compositor o quien idea el tema o los temas, y después se hace un trabajo de producción absolutamente marketero para entrar a competir con tanto presupuesto, tal segmentación de mercado, eso es otra cosa.

M: Pero fuera de esa suposición, en verdad, ¿cómo tomas esos comentarios?
JJ: Fíjate que tal vez, en mi generación específicamente, yo hubiese esperado… en este punto yo ya me di cuenta quién me dice las cosas de verdad y quién me las dice por cortesía. Yo tenía una percepción que en la escena indie había menos de eso de lo que yo había vivido con el alternativo para atrás. Pero después me han hecho saber que son inocentadas mías y parte de mi naivette, porque como no convivo con ellos no estoy al tanto de las poses, desvaríos y delirios de cada uno, y mejor que no haya sido así porque tal vez eso me molestaría un poco [risas]. Es feo tener que decirle a alguien “oye, a quién le has ganado”, si se trata de decir algo así, porque no tienes que ganarle a nadie, solamente tienes que ser tú mismo.

Yo no sé si finalmente soy rocanrol en cierta manera, porque he utilizado el rocanrol para ser un artista, he utilizado el medio del rocanrol para expresarme pictóricamente. No lo iba a hacer en jazz ni en ningún tipo de música académica porque no fui educado ni entrenado así ni tenía las destrezas físicas para hacerlo. Por último, yo que siempre he sido curioso, cuando escuchaba ya música concreta o cosas más rebuscadas, o sea, me parecía que era… qué gracia, [hace sonidos con la boca moviendo los brazos] tim – pum – takutum – paw – wush… ¿qué de dificultoso tiene eso? Bueno, hay un concepto atrás, y por ahí tendríamos que empezar. Se me hacía fácil colocar los sonidos en el espacio en este tipo de forma y fundamentarlos.

Cuando uno es niño hace cosas muy tiernas, como querer construir tu primer skate porque no tienes plata para comprarte uno, y tal vez lo resultados no sean muy halagadores [ríe], pero por lo menos lo intentaste. Si hubiese sabido cómo, tal vez la primera canción que hubiese hecho, hubiese sido mucho antes de los quince años -tal vez a los doce- y muy probablemente hubiese sido una capa de algún sonido y conmigo diciendo algo encima. Como una solución para hacer algo, y basado seguramente en algún referente de arte de performance, o cosa que había visto por ahí en algún informativo, o tal vez alguna revista y yo hacía mi suposición de cómo sonaba la fotografía. Para mí la frustración es que realmente la tecnología que yo quise de niño recién ha llegado en los dos mil. Eso es lo que ha pasado y por inseguro he tenido que postergarme mucho. La tecnología que imaginaba para de alguna manera suplir mis deficiencias. En todo caso, en los ochenta y noventa no había eso, pero estaban los instrumentos.

Yo hubiese hecho una banda punk cuando yo tenía quince, dieciséis años, pero lo que no había era consensos. La gente de mi barrio era gente que tenía el dinero para tener cualquier instrumento pero sus padres no se los iban a dar, no iban a fomentar eso, y era la gente con la cual escuchaba punk. Si hubiésemos tenido los recursos y un poco la voluntad de hacer algo, definitivamente hubiésemos sido una de las primeras bandas punks de Lima, junto con los Bedoya’s tal vez, porque era el tiempo… pero no fue así. Encontrar alguien con quien tocar me tomó mucho tiempo y sucedió después. Como te digo, no me fue fácil. Y si regreso otra vez al disco, habiendo dado todo este afelio y perihelio, yo sí creo que El Aire marca un antes y un después en más de un sentido. Además sí creo que es una renovación al disco como disco, como objeto, y si bien tiene referencias no es un disco tributario.

M: La partida de Boui de Voz Propia es un tema del cual no hubiéramos hablado si la entrevista anterior se hubiera sucedido. Pero justamente en este lapso, artistas como Bowie y Lemmy también nos han dejado. Y ellos también te marcaron.
JJ: Camilo Riveros lo resume bien cuando escribe que no solo se van los amigos, sino también los referentes. Yo creo que la época dorada del Rock ya se vivió, ya no vas a volver a vivir eso. Además, la música cambia, las generaciones son distintas… Olvídate del pasado como realidad, disfrútalo como pasado que es.

M: Muchos lo están comenzando a aceptar ahora que se están yendo…
JJ: Eso es lo que va contigo, tu generación, pero le preguntas eso a alguien que está en quinto de media y no es importante. Por ahí más interesante es escuchar la última canción de Tove Lo. Ellos pueden ver a Bowie haciendo así con calavera y ya… check… tal vez “Heroes” no sea una canción que les impacte, o “Space Oddity” o “Starman” les parezcan demasiado barrocas porque, en fin, son otras intensidades, otras formas, otras sensibilidades, otros significantes también.

M: Bowie fue muy importante para ti.
JJ: Bowie sí. Cuando comencé a escuchar música más especializadamente, y me encuentro con Bowie, yo ya lo había escuchado pero no sabía que era él, por ejemplo el tara tata tata tata, el sonido de la guitarra de “Starman” ya lo había escuchado en algún comercial, por ahí tal vez la canción… Había un programa de la televisión mexicana que lo pasaban los viernes por la noche en el canal cuatro que se llamaba Alta Tensión y pasaban muchos grupos glam porque era la época, y ahí apareció Bowie. Si no me equivoco, ahí pasaron el video de la contraluz de “Heroes”, donde sale medio hombre elefante. Sonaba como a nada que hubiese escuchado antes. Y también pasaron una versión de “1964”. Me acuerdo mucho de eso, pasaban Queen, pasaban un grupo que se llamaba Angel, y a Johnny Winter, no, Edgar Winter y su “Frankenstein”, todos eran de capas largas y pelos y brillos y cosas… pero por ahí apareció Bowie, y hablaban de él de una manera especial pero yo no tenía manera de saber cómo era su carrera hasta que me adentré en ella.

Los discos que más me han marcado en la vida, yo digo que por lo general tienen un olor. Todo suena y hasta huele a algo y de repente escuchas algo que es muy importante. Los discos de Bowie que han tenido esa capacidad conmigo han sido definitivamente Ziggy Stardust, definitivamente Low, Hunky Dory; el The Man Who Sold The World, y Station To Station en cierta manera; esos discos en particular me cambiaron mucho las cosas. El Changes One de Bowie lo escuchaba y lo escuchaba, el primer best of…

M: Ese fue el primero que yo escuché.
JJ: A lo que iba es que en discos de Bowie yo podía encontrar, digamos en The Man Who Sold The World, una canción esotérica, progresiva, como “The Width of a Circle”, muy rock, o un tratamiento sonoro fantasmal como “The Man Who Sold The World”, uhuhuhuhuhuh… esos sonidos tan raros. La misma “Space Oddity” tienen arreglos que funcionan muy bien cósmicamente hablando. Y los cambios… Las canciones, su forma de cantar, lo hacían destacarse totalmente de los demás y un poco el sumun de eso para mi fue Low. Otros discos como, digamos, Young Americans, Diamond Dogs, Heroes, Lodger, Aladdin Sane, sí, también son discos que me gustan, pero los que te mencioné primero son los que tuvieron para mí mayor impacto. Ashes To Ashes ya sería un disco para mí contemporáneo, ya no tenía que estar mirando atrás para saber quién era Bowie sino sacaba un disco con mi época. Tenía toda esta gama de colores y texturas de los instrumentos, que no era inusual pero aun vanguardista para la música de entonces. ¿Qué estaba haciendo el amigo Bowie? Tomando cierto tipo de estéticas y maximizándolas con músicos harto competentes, como Robert Fripp en la guitarra. Y luego viene Let’s Dance, que es un boom comercial. Honestamente después de eso la carrera de Bowie ni fu ni fa para mí, solo que me encanta Blackstar, y hay canciones en el Earthling, cositas aquí y allá y está el Black Tie White Noise para mostrar más versatilidad aun.

Hay gente que me dice que “sí, pero en realidad Bowie fue siempre así”, en el sentido que se adhería a las estéticas en boga pero considero que los setenta fue su época, fue más pertinente. En los ochenta para adelante es evidente que le cuesta más seguir adelante para sorprender pero lo hace porque es Bowie, pero las cosas no me parecen tan logradas. Outside es un disco muy artístico pero no le veo la grandeza y el uso de lo industrial, mmm… Earthling me parece un disco interesante, es aceptable, está bien. Tin Machine, digamos, depende, ¿no? Cómo lo quieras tomar, hay cosas buenas, a mí me gusta, no tengo problemas; pero el Bowie de los setenta para mí es imprescindible. De alguna manera, Bowie es uno de esos artistas que me mostró que se puede ser experimental, se puede hacer cosas a favor de la estética, como quien pinta un cuadro. Es como un Russo, como un Picasso, como un Juan Gris. La cuestión es que hay altos conceptos de arte. Station To Station tiene muy altos valores de producción. Y bueno…

M: A Motörhead los viste en vivo en su momento.
JJ: Si tomamos a Motörhead, tal vez el sonido del primer Motörhead, que es a lo que yo he estado expuesto, es una de las muestras de crossover más primigenia que hay. Pudo haber sido punk, pero sin embargo es una banda metal que, en las primeras entregas, no está premunida de la parte virtuosa de la guitarra como otros. Eso es interesante. Ahora, yo no entendía dónde estaba lo verdaderamente especial de todo esto hasta que escuché los álbumes en vivo. Igual me pasó con Judas Priest, tú escuchas el Unleashed in the East o el No Sleep ’til Hammersmith y te quedas huevón. Cuando yo he podido ver en vivo a estas bandas, es exactamente eso, es una rola tras otra tras otra tras otra, y no para, no para. Se pone realmente linda la huevada.

El concierto de Motörhead al que fui, mira tú, fue en un lugar mediano, ni siquiera muy grande, el BB King Grill Bar y a Lemmy lo tenía muy cerca, la diferencia del piso no era muy grande tampoco, era fácil interactuar con la banda de cierta manera, eso hizo un concierto muy íntimo. Era incansable, era una tras otra. Ha sido una de las mejores experiencias de rock de mi vida, de puta madre. Yo no era precisamente el más fan de Motörhead pero ya haber vivido eso y haberlo tenido al pata ahí y haberlo observado con la banda, mi casaca de cuero no podía estar más mojada. Pogo a discreción. Sí hay cosas que, ya sin pensar mucho en Motörhead, yo creo que la música de El Aire tiene, como son algunos cambios de ritmo, velocidades, etc. Eso más más que del punk viene del metal y del progresivo. Del punk viene la actitud que todo te llega al pincho y simplemente lo vas a hacer, todo va por ahí. Es decir no me importa, si te gusta bien y si no también.

M: ¿Ves esa actitud en estos días?
JJ: Hace poco yo hablaba con Pablo [Kaboogie, bajista de Mi Jardín Secreto] y él me decía que, a pesar de todos los rollos, el veía que ahora las bandas están más preocupadas en gustar. Me he puesto a pensar en ello y como yo no salgo mucho, no estoy muy advertido, informado o contaminado por ciertas percepciones, pero sí veo que hay una corriente de ahora de que “si hago música tiene que ser para algo”. Yo creo que eso no tiene nada de malo, que quieras gustar a la gente. Yo no me voy a poner principista o moralista de no sé de qué. Finalmente, la música es una actividad muy personal de cada quien, y si tú haces música para cumplir con una idea o un modelo o un objetivo que te has planteado, quién soy yo para decirte que no lo hagas, o quién soy yo para, desde mi posición, si es que tal cosa existe, para sentenciar, juzgar o hacer juicios de valor o asignarte un valor, el cual estoy muy lejos de hacer porque cada banda es un mundo y cada generación tiene derecho a vivir su tiempo.

En mi generación en particular es un poco complicado porque nosotros no tuvimos el privilegio de vivir el momento cuando quisimos vivir el momento, sino que hemos tenido que esperar a que sucedan cosas. Por eso en el subte tienes viejos, que son más viejos que yo, pues, huevón, ¿me entiendes? Imagínate: Si estamos en el 84 –y un poco que ya le había dado vuelta al tema, yo ya me había dado la vuelta a la manzana–, para mí en ese momento ya no había mucho más. ¿A mí qué me interesaba? La banda que me mantenía a flote era Echo & The Bunnymen, porque había sacado Ocean Rain y “Killing Moon” me parecía LA canción, y más bien era un momento para mí de (re)descubrir cosas un poco en el pasado y también buscar otro tipo de motivaciones. Particularmente, yo no sabía que acá en el Perú se había hecho folk rock y esa posibilidad me interesaba mucho. Había una serie de interrogantes y preocupaciones artísticas de mi parte. Entonces, cuando regreso a Lima y me encuentro con que hay esto del subte, para mí era difícil porque yo ya había pasado por el punk –tenía mi instrumento aunque no tocaba ni mierda–, y como curioso y como pretendiente a ser artista, estaba buscando otro tipo de circunstancias que no necesariamente eran las que ya había vivido.

M: Te llegaste a sentir desfasado.
JJ: Como te digo, lo que yo hubiese querido hacer era hacer algo cuando tenía 15 o 17 años, no cuando ya tenía casi 20 o 19. En todo caso, no entendía muy bien lo que pasaba aquí en Lima con lo que llamaban rock subterráneo. Yo trabajaba para vivir en rotaciones en la selva. Alrededor de eso del subte también conocí gente muy snob. Conocí gente muy, pero muy cojuda que se alucinaba la cagada. Y los rollos a veces eran un poco demasiado necios Tampoco eso me motivaba mucho. Mi punto de quiebre fueron cosas como el concurso de rock “no-profesional”, cositas que iban sucediendo. Yo no fui a Magia, por ejemplo, pero pude haber ido porque sí me enteré. Para mí lo que rompe el hielo es este casete donde pude escuchar realmente las bandas, una grabación discreta en ese momento, pero bien, las dos cosas me parecían de calidad, y yo me imaginaba a mí mismo haciendo algo en esas bandas, tocando la guitarra acá, un bajo, ya. Lo demás es voluntad.

M: La primera pregunta de la conversación pasada fue que luego de la salida de Pacífico y siguiendo con la promoción de El Aire II, el grupo se está mostrando más, están tocando más, los entrevistan más, sacan más videos, y era porque tú sentías y querías que al grupo se le vea, se le aprecie, se le conozca, se le ubique.
JJ: Mira tú la banda, sácame a mí, ¿qué es lo que tienes? A Tato, a Noisee, a JF, a Koala. Antes ha podido ser Riveros, ha podido ser Arguedas, en fin. Pero en realidad, lo que todas esas personas han entregado ha sido de un enorme valor y aprecio. No conozco muchos casos en Lima, al menos oficialmente (porque bueno, puedes tocar con cualquiera), pero si te das cuenta las alineaciones de El Aire son bien “fichas”, o sea, no en el sentido “oe’, y este huevón ¿quién era?”; son nombrecitos todos, y eso no fue a propósito sino que así salió. Es lo que le pasa a ellos. Son representativos de su momento, de su escena, yo estoy agradecido que ellos quieran tocar conmigo o que ellos sientan que vale la pena hacer cosas conmigo. Desgraciadamente, por más que se trate de mostrar a la banda, o se haga un esfuerzo medio, a nosotros no nos llama nadie y no nos contrata nadie, y en ese sentido no estamos generando un ciclo financiero ni mucho menos, entonces todo apunta que los siguientes discos que hagamos van a seguir con el mismo efecto, poniendo de la tuya y remando para que las cosas avancen, y eso va a ser todo.

Koala, JF, Tato, Noisee, JJ

M: ¿Después qué más vas a hacer?
JJ: Yo no sé realmente. Por ejemplo: Se quiso trabajar con una persona que ayude y que se esperaba que tuviera las luces para hacer un buen trabajo, y no lo hizo. Luego con otra persona que supuestamente era amiga y plaff, nada de nada. Si realmente me preguntaras a mí qué necesito, yo te diría, necesito un manager de verdad, un manager que realmente se encargue de administrar a la banda, y que a cada uno de los músicos les haga firmar un contrato para que trabajen, que diga al día de hoy tienen esto, esto y esto, y se ensaye todos los días. Si eso no ocurre, no me puedes pedir otra cosa, ¿me entiendes? No me puedes pedir otra cosa, definitivamente.

En el mundillo de mierda este, tienes que entender que vas a tener que encontrarte de todo. Hay gente que puede ser muy amiga tuya pero se quiso pasar de pendeja contigo con un dinero. Esas decepciones también están. Y a pesar de que los ayudaste, hoy día no te rebotan ni te dan un ‘like’ ni aunque se los regales. Al final es muy barato todo. Por ejemplo, si yo veo como una banda como 3 al Hilo, que me parece que lo que hacen lo hacen de puta madre, no entiendo por qué no es una banda que está armando tonos todas las semanas; sí lo entiendo porque tal vez no tiene un público que los tenga con esa frecuencia. Por eso te digo, yo no le creo al público. A mí el público me ha pedido mil cosas y yo se las he dado todas y luego me han dicho “regálame el disco”. Y luego, “de puta madre el concierto”, pero no fueron.

M: Eso jode…
JJ: No se trata acá de joder, tú vives en una de las ciudades más ineficientes del planeta. Si yo pudiera salir de mi casa, caminar 5 o 6 cuadras, subirme a un metro y en dos conmutas estoy en el Centro de Lima, de puta madre, no tengo ningún problema [ríe]. 15 minutos, 20 tops, estoy en el Centro, ¿entiendes? de puta madre. O de la misma manera tomo otra dirección y estoy en Barranco. Y si no, voy a llegar hasta Villa El Salvador. En media hora llego hasta San Juan o hasta Comas puedo llegar. Pero en una ciudad donde realmente el traslado es malo, inadecuado, lento y costoso llegar a cualquier parte, no es fácil. Yo sí puedo entender que alguien se complique para llegar a algún lugar. Mucha de la gente que originalmente estaba, ahora ya está casada y tiene otras responsabilidades, entonces tampoco se le puede decir anda a tonear.

Yo no sé si El Aire tiene un público nuevo, no sé si estamos fabricando algo importante realmente. Salvo ciertas amistades, El Aire no tiene aliados o argolla en festivales, entonces no la veo. Honestamente, no la veo. Cuando fuimos a tocar a Arequipa, a mí me encantó, ¿pero qué pensaban? Llegar y enterarte que están armando otro evento que le hace la competencia al otro… Al final es lo mismo siempre. Claro, alguien me puede decir, “excelente, primo, qué buena”, pero ahí queda. Entonces, no sé. Cuando he tratado de trabajar con alguien que supuestamente era un promotor tampoco brindó nada que fuera importante o que yo pueda respetar como trabajo. Te digo, si estos son los amigos, cómo serán los que no lo son.

Nuevamente, ¿qué es lo que me gusta hacer? A mí me gusta hacer música. ¿Qué es lo que me gusta hacer en la música? Me gusta hacer discos. Eso sí es un vacilón. Y yo creo honestamente que El Aire debe tener una de las top ten discografías de este país. Lo digo con concha. Yo quiero saber cuántas bandas tienen la discografía que tiene El Aire en el nivel que las tiene El Aire. Eso. Pero así como pienso y digo esto seguro van a venir a retarme con lo contrario, así que normal.

M: En esta proyección que has tenido para El Aire II, tienes mapeado una intención de qué hacer con el disco, presentaciones y tal. No sé si se mantendrá…
JJ: Justo hemos venido de perfilar el proyecto con Telefónica, lo vamos a presentar el 23 de Abril en el contexto de la Feria de Discos. Lo que pasa es que a nivel de presentaciones en vivo, yo no encuentro lugares en Lima que realmente motiven, honestamente. Tampoco puedo garantizar una asistencia.

M: Lo que es un grito común de las bandas.
JJ: Yo puedo tocar en Vichama, si quieres, o algo así, pero no es el tipo de espacio que estoy buscando donde yo quisiera poner los huevos en la canasta y dijera “ya, aquí voy a hacer un evento de El Aire bien”. Hay algo que no cuadra, por ejemplo, “ustedes han ido a tocar 3 discos a Arequipa ¿y no les han pagado?”, pero realmente es un comentario bien ignorante. No se trata de que nos paguen, nosotros fuimos a tocar a Arequipa por otras razones. Lo que pasa es que si nosotros nos ponemos en la realidad, más allá de una treintena de personas, para los demás El Aire no existe. Tú lo que estás haciendo ahí es gratificar a esas 30 personas, su lealtad, su admiración, su respeto, su cariño o lo que tengan por el grupo pero no otra cosa, y de paso estás yendo a demostrar que sí se puede, ¿no? Porque ¿quién te toca 3 horas seguidas? Eso de alguna manera deja algo, es un manifiesto o declaración muy al estilo de El Aire. En Lima si quisiera tocar 3 discos seguidos tendría que ser en un lugar donde se pueda apreciar muy bien la música, y asista un público que los quiera escuchar, y no sé si eso realmente suceda. Pero nuevamente, el local… yo no sé dónde tocar eso [risas].

Yo en un momento voy a dejar de hacer música como El Aire, como ya te dije. El Aire va a cumplir su etapa y si hago música pasaría a ser otro tipo de música, que yo creo es normal, conforme te haces viejo vas bajando algunas revoluciones y otras cosas, ya no gritas como antes, en fin, solamente te adaptas al estado de tu principal herramienta que es tu cuerpo. Pero por ejemplo, creo que toco la guitarra mejor que antes. Ahí hay cosas que tendría que tomar decisiones de cómo me sigo desarrollando y qué sigo aportando. Lo que sucede es que a mí me encanta el contexto de la banda, las interdinámicas dentro de la banda, cuando todos están tocando y eso, pero no lo puedo tener siempre o no hay el espacio o la demanda que me permita hacerlo. Hay gente que piensa que El Aire mínimo lleva 200 o 300 personas y eso no es así. Yo puedo tener como 10000 likes en la página y a la Caverna [del Victoria Bar] fueron 15 personas, 20 personas. El que ve a El Aire le gusta, y te felicita, pero es hasta ahí. Yo no puedo tomar eso en cuenta, y nuevamente, puta, yo no tengo cómo hacer para ir a hacerle la corte a un huevón, no está en mi agenda ese tipo de cosas, nunca lo ha estado y no quiero que esté porque si hay que hacer cosas así, que venga un manager y las haga pero en el Perú, salvo contados con los dedos de una mano, no hay managers, ¿y por qué no hay managers? porque no hay industria, pues, imagino.

Yo creo que al final el rock y el pop en el país lo hace un montón de gente, la mayoría de clase media, o con inclinación o filiaciones a la clase media y alguna obrera y eso es todo. Parece que es un hobby de la clase media. Es el-hobby-a-veces-profesional de la clase media [risas].

M: Esta conversación también la he tenido con algunos amigos. Si el hecho de tocar en un grupo les parece wow –más allá de que escuchen o no la música que hago, o que sepan la música que me gusta escuchar–, tocar en dos es casi “¿cómo, de dónde, por qué?”. Y la asociación inmediata es que estás obteniendo algo. Claro, vas a tu trabajo y te pagan, entonces si tocas en dos grupos, algo te tienen que dar.
JJ: El Perú no es Inglaterra ni USA ni México ni Argentina ni Chile ni España. Mientras aquí no se den diseños, procesos, normas, leyes ni regulaciones que permitan crear un mercado interno, entonces nunca vas a crear una dinámica que se sostenga así misma. Hay algunos que están en contra de eso porque lo ven como asistencialismo (que no lo es) y cuando hemos escuchado a los representantes de la radio y la televisión te das cuenta que ellos obviamente quieren estar en el lado seguro de su negocio. Lo que sucede aquí, y un poco es mi punto, el marketing se ha usado para modelar, modular, condicionar los hábitos del consumidor. Cuando tú dices, “bueno, antes se comía carne de res, ahora solamente se va a comer carne de oveja”, vas a causar un trauma y de repente les parece mejor. Eso es un tiempo, es un proceso, es una implementación, es una consolidación, un posicionamiento de producto o marca. Habiendo dicho eso, ¿quién es realmente el que te jala todo eso? Es un gran público. No son escenas pequeña, que la mitad son tus amigos, y que encima no quieren pagar la entrada a tu concierto o quieren que les regales el disco, ¿me entiendes? No es eso, si estamos hablando del gran público el que es realmente significativo que mueve los miles o millones con su consumo. El público puede escoger de lo que sabe que existe, de lo que no sabe que existe no puede escoger. Yo voy a Wong y ahí puedo encontrar cuatro marcas de fideo pero si ahí no está la séptima porque es artesanal y tengo que ir a buscarla a un pastificio específico, pucha, eso es solo una información privilegiada. Lo más probable es que ignore la alternativa.

Al Perú no le encuentro una tradición o mecánica de vamos a ver qué nuevo hay, y cuando eso sucede por lo general es más una pose, [cambia la voz] “oe’ ¿vamos a ver qué hay de nuevo?”, para vestirte y sentarte y mostrarte muy… [hace ademanes] “uhm… qué interesante”. Así es la gente, no está mal, así eran Steve Strange y tanto scener. Eso es lo que hace un scener, no me parece mal pero aquí no está masificado esa forma de consumo. El peruano, si vamos a tomarlo como un corriente, es [cambia de voz] “habla, huevón, ¿qué vas a hacer?”, “puta, tengo unas jebas ahí y unas chelas”, eso es. O “¿El tono de quién, huevón?”, “ya, ¿dónde vamos?”, “nos juntamos en tal sitio”. Un concierto es la quinta huevada de la cual pueden hablar. Solamente es la primera huevada de la cual van a hablar si el concierto promete un escenario para ellos donde van a tener lo que están buscando, y además les va a vacilar lo que van a escuchar, pero no es el driver. Es una conducta distinta. Si quieres ser inteligente y ganar tu buena plata, tendrías que entrar más dentro de la filosofía de Xavier Cugat, percusionista español norteamericano, que decía “yo prefiero tener una mansión en Hollywood con una piscina tocando “Chiquita Banana” que pelarme los dedos en locales de quinta tocando Beethoven o Mozart”; no pasa nada. Visto con ese pragmatismo, podría ser. Pero nuevamente, aquí en el Perú ese tipo de cosas son muy difíciles porque los mercados y demandas son pequeños. Para los que trabajan realmente en forma estable, podríamos decir que son la cumbia y el folclor, yo tengo entendido que la mecánica de los contratos es una argolla bien jodida, es bien difícil manejarse en esos mercados, como de repente no lo podrá ser, no lo sé. Y nos quejamos del rock. Imagínate como lo pasan los del jazz y los académicos, casi cero. ¿Cuándo has escuchado de un nuevo compositor presentando su último trabajo? En el Perú el fomento del talento es ineficiente a inexistente. Pero si alguien la hace ahí si sacan pecho.

A mí mucha gente a lo largo de mi carrera me ha venido a decir lo que yo tengo que hacer, pero ninguna de esas personas que ha venido a decirme lo que yo tengo que hacer ha considerado nunca ninguna de las variables que realmente había que considerar para que yo hiciera lo que ellos dicen que yo tengo que hacer [risas]. Finalmente, no son comentarios que son racionalizados o siquiera analizados. Pueden tener una buena intención pero no son profundos, pertenecen a otra visión. Fíjate tú… [hace una larga pausa] cuántos años vienes escuchando lo mismo en los mismos conciertos, entonces sale la chilla que pongan bandas nuevas, alguien me dijo que en cierto evento grande probaron poner bandas nuevas y la gente no fue. Es decir fue una pérdida para el productor. Yo veo Playlizt, Jammin’, y me parece necesario esfuerzos así, pero me pregunto si realmente son acciones importantes más allá de franelearte el ego. Yo pregunto… voy a hacer un paralelo: Si tú en Inglaterra salías en Top of The Pops o en USA salías en American Bandstand, un poco como que tenías ya la mitad del éxito asegurado, por el hecho que salieras ibas a magnetizar o jalar algo. No lo voy a decir por El Aire, pero he visto performances de bandas peruanas en orden de lo perfecto a lo superlativo. Ahora, a pesar de la calidad y el esfuerzo, ¿esa aparición en el programa a la banda le ha representado un crecimiento cuantitativo en su esquema de trabajo creado una demanda? No lo sé.

M: Ahora, siendo justos, ¿cuántas de esas bandas tienen un esquema de trabajo, proyección, y desarrollo inherentes como banda o proyecto, y no es simplemente aprovechar una oportunidad… y de ahí qué más? De otro lado, diera la impresión que no hay más que eso que se ve. O quizás no quieren arriesgar con todo lo que hay. La pregunta sigue siendo de quién depende, y para qué están esos programas.
JJ: Si yo idealizara el Perú, bandas como Voz Propia, como El Aire, como El Hombre Misterioso, y algunas más, podrían estar en capacidad de llenar el Peruano Japonés una vez al mes o cuatro veces al año, pero eso no ocurre ni existirá. Bandas como Cuchillazo o G3 u otras deberían estar llenando estadios o campos deportivos, en una frecuencia razonable. Pero esto tampoco se da, dejémonos de ficciones. No existe. No existe. Honestamente, ya me cansé. Yo no tengo ganas de estar haciendo foros, comunas, y menos aun voy a estar alienando gente en redes para que digan, voten por mí, o hagan tal cosa. Eso se lo dejo a otras personas. Como te digo, para mí el gran vacilón de todo esto es hacer discos de puta madre, y ya.

A mí me cansa realmente el tema de una banda; me encanta y todo, pero me cansa. Me cansa porque en el Perú la actitud es “ah ya, no va fulano entonces cancelamos el ensayo”, porque la actitud es “sí, pero dijeron a última hora y ya yo hago otra cosa”. Entonces, yo me pregunto, si para ti esto es importante, ¿por qué tiene que ser tan fácilmente postergable? O sea, ¿querías que te confirmaron el evento? Ya te confirmaron el evento, ¿qué chucha más tienes que hablar? ¡Vas y lo haces! Nos complicamos innecesariamente las cosas. Por eso es que hay cosas que no las pesco. Hay una cuestión de actitud que tampoco entiendo. Solo la entiendo si lo tienes como un hobby, un pasatiempo glamoroso si lo quieres.

Por otro lado, también reflexiono: si yo tengo este tipo de frustraciones, también me imagino qué frustraciones tendrán aquellos que todavía tenían o tienen mayor potencial que uno. Miguel Ángel, por ejemplo. El mismo Daniel. Y varios más ¿no? Es posible. En mi libro, los Mar de Copas deberían ser millonarios.

M: Llegaron a la radio… Pero todo rebota en la misma pared. Es como la escalera eléctrica que no llega a ninguna parte y te caes. Llega un momento en que no se sostiene porque, ya lo has dicho, no hay industria, llegas a un último engranaje que no te hace dar los siguientes pasos.
JJ: La industria que hay tiene esta maldita cuestión que filtra todo. Si estos antes se quejaban de las argollas, ellos pasaron a ser la argolla. Entonces, ellos ahora son la argolla, y obviamente les cuesta mucho no ser la argolla porque si no fueran la argolla, no tendrían de qué vivir. Es un catch 22, como dicen los gringos, o es por angas o es por mangas pero igual estás ahí. Es complicado.

Yo creo que el Rock en el Perú siempre se va a seguir dando. Yo no creo mucho en esos mensajes que dicen “oh, ya fue esta huevada…”. Lo que puede ya haber sido es tu generación, ya no estamos en los setenta, ochenta, o ya no estamos en los noventa. O sea, sí hay, lo que pasa es que son chibolos, pues, huevón. Son los invisibles que alguna vez tú también fuiste. Eso es lo que pasa. Ahora, si El Aire todavía se le ve poco o nada o en cierta medida como dinosaurio, eso ya es otra cosa. Yo particularmente creo que hay una vigencia sónica. Hay gente joven que acepta mucho El Aire y valora, como la gente de BalconyTV, a los de Pasaje 18 les encanta; más les gusta Gala Brie, pero El Aire que no estaba mucho en su radar, ya lo tienen, y BalconyTV nos lo ofrecieron un poco por eso. Bien por ello.

M: Esa presentación me gustó mucho. De las que vi, me parece que la de El Aire ha sido la única con banda completa, incluyendo con percusión, lo cual me sorprendió pero fue bueno porque ayudaba a que la canción resalte.
JJ: La interpretación es limpia, muy buen trabajo de sonido. Entonces, si esto hubiese sido hace mucho tiempo en el 84, el 82… wow, qué bestia. Mira, han tenido que pasar décadas para llegar a eso. Eso también te habla de la ineficiencia de los procesos en el país, por eso es que nosotros no avanzamos tampoco. El arte está visto en el país como adorno, como un aspecto utilitario, si eso conduce a cierto tipo de satisfacciones, de gratificación, bacán, pero si no, no.

M: En esta entrevista te estoy notando más frustrado que la vez pasada. Asumo que es porque en tu casa te sientes más cómodo para explayarte, y en la mía te notaba contenido y no adentraste en tantos temas como ahora. Me queda claro por dónde vas. Quiero decir que no es gratuito tampoco.
JJ: Es que la decisión de hacer música en el Perú, y hacer cierto tipo de música, es literalmente una obra de amor… antes se podía pensar que faltaba el riesgo, la novedad, y que si aparecía, plum, todo iba a florecer.

M: Yo también pensaba exactamente lo mismo.
JJ: Pero no fue así. Hay bandas que tocan muy bien, No sé, no sé cuán importante es realmente para la gente. Y por último, hoy en día parece que no tienes que ni preocuparte mucho por la música. En mi época tú tenías que buscar la música. Ahora la gente se complace muy fácilmente con poner Spotify.

M: El grado de apreciación tiene que ver un poco con eso. Te costaba encontrarlo y sí le dabas el tiempo para disfrutarlo. Supongo que tenía que ver con el hecho de que te había costado encontrarlo. Ahora, estando a un click de distancia, fácil viene, fácil lo descarto.
JJ: Aquí en casa, mi propia pareja, ¿qué escucha en el carro? El top de Perú de Spotify; yo le puedo poner El Aire y le puede parecer bonito pero no desarrolla el hecho de querer volver a escuchar la canción o una cosa así. Básicamente es eso. Entonces cuando me pregunto ¿qué hago con esto? Es gracioso porque cuando digo “El Aire se acabó”, todo el mundo, buah, hace la pataleta. Ya, pues… Y como no quiero perderme la oportunidad de hacer más discos, yo creo que lo correcto es decir ya, pues, hagamos tres discos más y nos vamos, eso es. Históricamente es más correcto.

Y no sé… [hace una larga pausa] Yo no veo un futuro predecible para la música del Perú en cierta manera. Si antes teníamos el trauma de lo cualitativo, hoy día para mí eso no existe mucho. Pero hay gente que sigue majadereando con eso. ¿Por qué? Porque los Protones no suenan así o porque el otro no suena asá, pero es lo que hay, y si no hay más, no sé, ¿hay que esconderlos a todos dentro del clóset? No entiendo. Nos desengañamos. Así como hay que desengañarse y reconocer que el Perú no es un país con una tradición futbolísticamente importante, el Perú por más brillos que tenga no es un país con una tradición de Rock importante para sí misma. Tal vez sea interesante y exótico para ciertos mercados extranjeros, pero no más. Las cosas deberían de cambiar con las nuevas generaciones, no lo sé. El rock es una forma del siglo XX. Hoy la metamúsica empieza a predominar y estamos nuevamente desfasados tanto en producción como consumo.

M: Eso es algo muy cierto, porque sucedió con el documental de Saicos, y ahora último vi un link para hacer otro a través de está esta web que recauda donaciones para financiar proyectos, y vi uno sobre “Los Inicios del Rock Peruano”. Pero a veces siento que a la fuerza quieren crear testimonio. Como me comentaba un pata, quieres hacer un documental sin documentos, porque por fallas de nuestra identidad y nuestra cultura, no hemos sabido mantener registros de videos, de audio, registros de testimonios. Lo hacemos de “me dijeron”, “yo me acuerdo”, lo hacemos de una nube y no de algo concreto, y creo que se ha arrastrado por generaciones de hablar de lo bonito que alguna vez fue nuestra música y que tuvo su momento, pero habrá sido eso, un momento, pero de ahí hablar de una tradición, “casi creamos escuela”, pues…
JJ: Claro, hay que tener cuidado. Menos mal no tengo esa duda sobre El Aire. El Aire para mí es un orgullo.

M: Y que superamos a Chile, y en los ochenta y…
JJ: Olvídate. Una de las escenas más patéticas de ese chauvinismo para mí es gritar “¡Viva el rock peruano!” y comienzan a tocar “Smoke on the water”. Pero de otra parte, fui a ver a Traffic Sound. A mí realmente me fascinó el concierto. Y yo decía, si en el Perú realmente pasaran cosas, yo sí veo a un concierto donde Traffic Sound está cerrando y antes toquen Los Yorks (estamos hablando de los vigentes), que toquen tres bandas tías bien tocadas, y ahí pueden ir las otras promociones. Los cincuentones, los cuarentones, de ahí los treintones, los veintes. Lo verías. Por ejemplo, en el Garage Fest de NY tenías un poco más o menos eso, huevón. Tú ibas desde Barty Barts, pasando por The Fleshtones, terminabas en los New York Dolls después de haber pasado por cuarenta bandas de toda época, índole, nivel. Si el público peruano realmente fuera rockero y los productores tuvieran mística distinta habría esa demanda, ¿no te parece?

Aquí hay bandas que te pueden hacer un show de un excelente y gran nivel. ¿Pero la gente realmente va a ir a tonear, realmente va a ir a celebrar el momento con esas bandas? Posiblemente no. Pero para un Vilma Palma, para un Río, o seguir con Los Mojarras o seguir con Leusemia o Mar de Copas, sí… ya, pues. El público es definitivamente conservador o, leáse de otra manera, es lo que prefiere la gente y logran calar en el imaginario colectivo.

M: Los primeros conciertos a los que fui eran de ese tipo de festivales por los noventa, que juntaban a G3 con Cementerio Club. Todos esos grupos te llamaban la atención y allí estabas. Había esto colectivo que te empujaba, te jalaba, y que en ese tiempo parecía que sucedía algo y que eras parte de eso, que ayudabas a que creciera o se mantenga, porque este tipo de cosas pasaban seguido… hasta que nuevamente, faltaba una rueda más para que suceda algo más grande y nunca llegaba. Y siempre hemos tenido eso que parecía… Sucede cuando llegó la época de las revistas y luego vino la etapa en que entra Internet y comienzan las descargas. Cuando llega Internet también llega el cable, y ahí aparece Jammin’, y entran los programas de música, me acuerdo de Galliani…
JJ: Lo de Galliani tenía una audiencia interesante. A mí me dijeron, mucho tiempo después, que en realidad a pesar de todo eso que el programa no era comercialmente viable.

M: También me lo mencionaron, tanto radio como TV, por eso que un buen día dejaron de pasarlo y fue como si nunca hubiera ocurrido nada. Dejaron de pasarlo. Pero sí, hemos tenido eso. Entiendo que algo similar pasa con los programa de Plus TV, por ejemplo, manteniéndose en el cable.
JJ: Hay que entender que en este país Gianmarco y Pedro Suárez-Vértiz son considerados artistas rock.

M: Son considerados más que artistas, incluso, a un nivel de influenciadores… Salen de ese espectro de artistas.
JJ: Líderes de opinión.

M: Claro, pero un músico como tal puede ser líder de opinión. Ellos ya no son eso ni siquiera. ‘Artista’ te da esa impresión de que es alguien más que se sienta en su cuarto y hace una canción. Es esa percepción. La diferencia que yo hago es esta: Ellos han triunfado; a diferencia de un músico peruano X que sigue siendo un músico peruano. Por ejemplo, un rockero. Tú le mencionas cualquier rockero de cualquiera de los grupos que conocemos y te dirán “ah sí, es un rockero”, pero no ha triunfado, ellos sí. Por eso están en ese pedestal y por eso significan lo que significan.
JJ: Finalmente, en El Aire las cosas las han hecho un grupo especializado de gente y de alguna manera la historia tiene que terminar de alguna forma. Y para mí es con tres discos más.

M: ¿Es un número cabalístico?
JJ: No, es lo que tenemos en la cartera. Si yo tengo que suspender tocadas para cometerme a los discos, lo voy a hacer. Tocar por tocar no me ayuda… Hay un amigo que siempre me dice “Ya, pues, huevón, ¿cuándo tocas?”, pero él cree que es como ir al Bolivariano, es su impresión. Si yo le digo que vaya al Centro Bar no lo va a entender. Tampoco va a entender si le digo anda al Hensley. La Noche puede ser, pero no, si no le das un local con las condiciones… no se mueve, pues.

M: Para cierto público, creo que es una porción importante, hay esta cuestión del autoservicio malacostumbrado. “Oe’ ya pe’, ¿cuándo tocas?”, “toco en tal fecha pero allá”, “puta, pero yo vivo acá, pues, huevón”, “pero de ahí te puedes ir para allá”, “no, pero…”. Es no entender los procesos que sigue un músico y en su posición de público no han movido un dedo para comprenderlo, porque básicamente no les interesa. A mí también me han dicho, “oye, la próxima vez avisa”. Parece que sí tienes que hacer eso, tocarles la puerta y decirles “Oye, voy a tocar. ¿Cómo puedo hacer para que vayas a mi concierto?”.
JJ: Es que, por otro lado, ya no me interesa mucho ni siquiera eso. Porque, por último, puedo hacer que la persona vaya pero tal vez no va a ser un reincidente. Por ese lado yo tengo que desengañarme bastante. A mí me encanta tocar y todo, pero si yo tengo que escoger y ser selectivo con ciertas cosas, a mí lo único que le encuentro sentido es solamente hacer discos. Las presentaciones… si yo supiera que entrando en un taxi y me dice “¿Usted dónde toca?”, “en El Aire”, “ah ya”, aunque no me reconozca en vivo pero reconoce el nombre… mientras que eso no pasa… y para que eso pase tengo que estar ahí y ahí y ahí…

El Aire II, por fin

M: Nada, lo último es preguntarte sobre esos discos. Preguntar por fechas a estas alturas es absurdo hasta cierto punto, ¿no?
JJ: Ni tanto, en este año deberíamos trabajar dos, o sea que… vamos a ver.

M: Y sobre El Aire II, ¿qué más promoción se viene?
JJ: No sé cuánto más invertir en propalar otro single. [Hace una pausa] No lo sé, no te lo puedo contestar. Me encantaría hacer afiches y pegarlos, así a la antigua. Pero no sé.

M: Lo último que te quería preguntar es que si de verdad en el fondo de tu corazón sientes que El Aire II ha salido como siempre quisiste que salga.
JJ: Sí.

M: ¿Seguro?
JJ: Sí.

M: Tampoco es para que me digas que es el mejor disco que has hecho nunca.
JJ: Yo voy a una meta, y sales con los resultados. Y esos resultados son los que son.

M: Están plasmados.
JJ: Suena como yo quería que suene. Tiene calidades que son propias de la banda y que ya de alguna manera habíamos ensayado antes, la novedad de los apoyos vocales en Pacífico de alguna manera ya se beneficia en algunas canciones de El Aire II. Que es algo que en El Aire nunca pude obtener, yo tuve que doblar todas las voces. De ellos yo no obtenía coros, en cambio de esta banda sí. Con Sanguinetti también tenía coros, Sanguinetti con Criminal tenían coros, pero en esta banda la parte vocal ya se convirtió en algo más orgánico, puede modular, eso es interesante.

Creo que son épocas donde también ya viene un cambio para los demás integrantes de la banda. Yo tendría que ser bastante ciego o menos sabio en ese sentido para no avizorarlo, por las edades sobretodo. De alguna manera, ellos también están terminando de crecer también en El Aire, y obviamente van a comenzar a migrar a otro tipo de necesidades y de tiempos, esto no va a quedarse así toda la vida, y yo también tengo que liberar la cancha para ellos. En realidad, si nosotros tuviéramos industria del rock and roll, todos nosotros en cinco años ya hubiésemos dado la vuelta [ríe], entonces no seguiríamos así como absolute beginners toda la vida, peleando por cojudeces y mezquindades.

M: Por migajas, ¿no?
JJ: Exactamente. Hay figuras, hay referentes, para quienes quieren que exista, hay historia que compendiar y publicar. Falta mucho educar. Mientras que la gente siga haciendo discos, siga haciendo cosas, eso va a seguir vivo, hay que ser un poquito menos volátil y ser más aterrizado. Hay un montón de gente que seguramente piensan que ellos son interesantes porque, al igual que le pasa a El Aire, disponen de un público especializado que los hace sentir de esa manera, tal vez no tengan mucha presencia en periodismo o cosas, pero les puede pasar eso. Quién lo sabe, son un montón. En un mundo normal, en una sola manzana debería haber como cuatro bandas. El tema realmente es que nosotros, nuestra sociedad conceptúa mal las cosas. Los comunicadores hacen un pésimo trabajo al respecto porque la mayoría de veces no saben nada de nada y suelen ser muy superficiales en todo sentido. Cuando alguien te presenta, es raro que te presenten con justicia. Por lo general te presentan como quien dice “sale un sánguche de pollo” o rindiendo una pleitesía que tampoco corresponde. Si hay algo que decir en cuanto al contexto, lo pueden repetir porque lo tienen ahí y lo leen. No hay mucho más, ¿me entiendes? Imagínate que vayas a un programa tipo caravana, El Aire puede ser importante para ciento cincuenta gatos, pero seguramente para los sesenta que están en el set ahí no; algo tiene que pasar para enganchar con esos sesenta y que pasen un momento agradable, pero aunque la presentación sea un éxito, eso no te garantiza nada.

Debo recordar siempre a Bolaños y a Valcárcel que me decían que en el Perú hay que tener cuidado con los amigos porque estos te pueden convertir en un genio. Por otro lado, hay algo que siempre recuerdo de un jefe mío que su papá le decía “El perfume es bueno cuando te lo echas encima, pero si te lo tomas es veneno”. Tú puedes querer mucho a una persona pero los epítetos regalados, me valen poco. “Maestro” es una de las palabras más devaluadas que puede existir en el coloquio de la red.

M: Otra es “genial”. Ya todo es “genial”.
JJ: “Estuvo genial”. Es un falso positivismo. Lo que suelo obtener de eso es más una cortesía que una verdadera apreciación. Eso también sucede.

M: Hace tiempo me encontré con un amigo, y conversando sobre grupos y discos, coincidimos en esto: ¿te has dado cuenta que cuando alguien reseña un disco local, como mínimo está bien? Lee todas las reseñas. Ninguno te dice “está mal”, “es un intento fallido”, o que no resultó. Todo está bien. Es un raro “hay que meterle ganas”, “es peruano”, “hay que apoyarse”, es un poco eso. Y recuerdo que hay detractores de Rock Achorao’, porque dicen que se ha convertido en este espacio donde el rock peruano es lo máximo.
JJ: No. Yo discrepo de eso. Yo no creo que Rock Achorao’ esté en una campaña de heroización del rock peruano. Yo creo que su campaña es mucho más inclusiva que excesiva. Yo sí tengo reparos con otro tipo de eventos donde sí hay un chauvinismo o tienen un tufo chauvinista jodido, que son gente que cae un poco en lo mismo, tienen programas y su slogan es “solo rock peruano”, “viva el rock peruano”. Ninguno de ellos creo que tiene una intención verdaderamente de información. De lo que he escuchado se entrampan mucho en el lugar común. Lo que no se hace es salir a buscar la música para difundirla. Tal vez uno de los más abiertos en ese sentido sea Mixtura, creo que es el que abre más el abanico.

A mí me gustó que a fin de año –yo no lo había visto antes– convergieron en una especie de polinización cruzada entre distintos blogs y bloggers, plumas y periodistas, yo nunca había visto antes tratar de campeonar doscientas canciones del rock peruano en un año. Creo que es un número altamente generoso. Y para quienes pensaban que solamente debía ser diez o veinte, yo creo que lo hicieron bien, porque mucha de la gente que va a ver o entra al link de las doscientas canciones, no conoce ni siquiera tres o cinco, y de pronto ve que hay doscientas y para todos los gustos, y que no hay un orden arbitrario y en fin, etcétera. En nuestro caso, fue una especie de regalo porque nosotros habíamos publicado hacía doce días “Luz de ti”, y en quince días se fue al número cuatro. Si es un favor de los que perpetran Rock Achorao’, no lo sé. No conozco personalmente a Gonzalo Díaz a no ser que me equivoque, pero dio mucho gustó ver cómo participaron de alguna manera todos. Todos estaban un poco en lo mismo. No había la mermelada, todo era un poco tratar de hacer. Los reviews eran honestos y personales. Siempre he detestado esa cosa de decir “la joya”, “la obra de arte”, esa forma de escribir a la española de los ochenta y los noventa me llega al pincho, “y nada nos tenía preparado para su siguiente obra maestra”, puta, huevón… carajo, si yo quisiera tener algo decente, debería tener todo este cuarto lleno de CDs para todas las joyas y obras maestras impagables e irrefutables, es jodido, pues, huevón. Eso es algo que me ha gustado, eso antes no lo había visto en el rock peruano.

La otra cosa que también pude apreciar fue que, en larga medida, la lista era muy moderna y contemporánea, y tenía muy poco que ver con dinosaurios. Creo El Aire sería lo más viejo. Ahí veo un recambio en la música que me parecía saludable, y de alguna manera me sentía bien de ser uno de los seniors metidos ahí, me pareció muy fresco, muy razonable. Lo que me dio pena, mucha, mucha pena es que esta coyuntura no tuviera un rebote en medios más masivos, o que la radio misma no tome este tipo de resúmenes o de información para nutrirse o referenciarse, al margen de prejuicios. ¿Sabes qué?, si de mí dependiera, yo agarraba a los diez primeros e inmediatamente hago un concierto.

M: Un showcase, ¿no?
JJ:
De frente hago un concierto: la cabeza de serie sería Kanaku y de ahí vamos bajando. Ahí mismo tienes otro caso muy peruano. Haces un primer esfuerzo que tiene un valor y que contiene potencialmente otros, pero no das el siguiente paso, o sea, no cierras, no pones la cereza.

M: Lo que sí vi fue reacciones a estas listas, de gente mencionada incluso, un poco cuestionando, “¿por qué nos gastamos haciendo listas?” era un poco el resumen de los comentarios –recuerdo al Chino Burga entre ellos– cuestionando la necesidad de este ejercicio.
JJ:
Es que tú no tienes que pensar en ti mismo, tienes que pensar en los demás. Posiblemente para el Chino Burga eso no es ni siquiera necesario. Pero no estamos hablando de eso; estamos hablando del puesto 30, del puesto 50, del puesto 150, ¿no?, que de otra manera no se hubieran acordado de ellos. Eso es lo que pasa. Antes de soltar militancias uno debería de pensar: ¿esto me beneficia a mí y los demás o no? De repente a mí me pueden decir “claro, Jota, a ti no te jode porque tú saliste en el puesto 4”, y con bonita foto, bla bla bla. Es una posición. Nuevamente yo pregunto, yo he leído las doscientas y hay bandas que ni siquiera sabía que existían. Es información. ¿Quién es el que le da valor a la información? El usuario, y si no la sabe capitalizar o no la usa es su problema. ¿Vamos a ver el vaso medio lleno o medio vacío? Yo no lo creo a nadie que venga con la fórmula, lo que le funciona a uno no tiene por qué funcionarle al otro, y si le funciona al uno y al otro también.

Míralo de esta manera: si la información de Rock Achorao’ se hubiese hecho nacional de alguna manera, entonces se hubiesen beneficiado varias personas. Y eso hubiese propiciado que tal vez un concierto con los 10 primeros (o los 20 primeros, si quieres, para hacerlo más “fest”) hubiese redituado en una convocatoria importante. Es el hecho de “ya, ya tengo esto, ¿ahora qué hago con ello?”. Son procesos que no se terminan de cerrar, pues. Es un buen esfuerzo pero no cierra. Ya fueron, ya fue el 2015, terminó pero no nos dejó un sabor que pase al 2016. Ahora, en el 2016 espero ver más cosas. Hay gente que se ha metido a vaticinar sucesos en este año que no sé si van a suceder. Que sea el año del despegue de la música peruano y eso… Yo no lo sé. Ojalá a si sea.

M: Percibo que hay muchos involucrados en la escena en querer que seamos o que nos pase lo que le pasó a Colombia con su escena, por ejemplo. Eso que mencionas lo he leído entrelíneas. Somos un eterno next big thing.
JJ: Una cosa que no se sabe leer acá son estrategias más sofisticadas. Quiero decir, si tú haces un indie fest y tú quieres colocar el indie en una perspectiva para que tengas cuatro o cinco más, que es lo que te puede dar el ciclo de vida del indie, y haces uno donde solo van tus amigos o solo va quien tú quieres y no te preocupas en darle una forma más seria al asunto, también estás mal. Para la mayoría de los peruanos solamente existe lo que quieren que exista, lo que me gusta a mí; lo demás no. Eso pasa mucho. Ahora, aquí le ponen bien poca pimienta a la cosa, ah… no hacen mano a mano, no hacen nada, huevón…

M: ¡Claro! Trayendo a colación lo anterior, y viendo otras experiencias de otras escenas (sin ser como ellos), un poco lo que hacían ellos a nivel de prensa o desde esa posición, era hacer que te guste un poco el asunto, que tiene que ver con la metodología, el acercamiento, la manera como se los mostrabas.
JJ: Ahí yo sí digo que se pierde el tiempo, porque hablas de sociedades que han escuchado radios piratas. Aquí ni siquiera la radio por Internet se escucha, así que no me vengan con huevadas. Estas hablando de sociedades que han tenido una vocación por sus artistas o por el género. Y además, estás hablando de sociedades que suplementan las corrientes con moda, con arte, estás hablando de sociedades que generan momentos bastante específicos a partir de cada uno de estos sucesos o momentos de la historia. Es totalmente distinto, acá eso no sucede, entendámoslo bien, eso no sucede. Por las razones que fueran, no soy sociólogo para estudiarlo o para apreciarlo en una forma más técnica, pero es así. Yo honestamente pienso que el problema del Perú son los peruanos, definitivamente. Cuando una persona llega a una posición donde está en capacidad de influir positivamente y hacer algo, por lo general lo va a hacer al revés y pensando en sí mismo, no en el colectivo. Yo no sé pero si fuera discjockey en un radio y tuviera libertad, obviamente no te voy a poner ciertas cosas porque no quiero que la gente me cambie de dial, hay cierto grupo de sonoridades o proposiciones que no van a estar dentro de la línea de una radio comercial; pero sí yo te digo que tú puedes coger, de esas 200 si quieres, veinte que pueden funcionar. Puedes poner 40 que pueden funcionar, se van a descartar solas.

M: De lo que escuché, sí me decía “esto puede sonar en cualquier radio tranquilamente”.
JJ: Y muchas veces ha pasado que lo que se decía “esto no”, posiblemente sea lo más popular.

M: No es tanto pensar que porque no te gusta no funciona, sino es ver más allá.
JJ: En una competitividad justa, lo que haces es como un buffet, pones todo y que la gente se sirva lo que quiera. Hay gente que va a decir “ay, no me gusta el color de eso, no lo como”. Pero de pronto alguien dijo que le gustó y se sirvió. Si no existe eso entonces es pesado. Ahora, el consumo y la venta de discos en el país tampoco es un índice que manejemos bien. Yo al final me pregunto “¿cuál es el medio por excelencia en el Perú de consumir música?”. Y cada vez llego más a lo mismo de siempre: O es el Spotify o es la radio. Por ejemplo, mira, si Jammin’ no es un record de sintonía, si anda ahí tas con tas, entonces es un indicador que algo no funciona del todo; es el horario, no sé, algo…

M: La gente está dejando de ver televisión, en general, cada vez más. Pero tienes plataformas digitales que puedes aprovechar y explotar.
JJ: No lo sé, yo evito ese tema de conversación porque no soy un usuario de plataformas digitales. Me llega al pincho, ni siquiera pienso en ellas. Cuando quiero escuchar música, trato de escuchar cosas que por lo general recuerdo o que siempre me quedó pendiente de escuchar o cosas por el estilo. Por lo demás, no. Ahora, en el proyecto Las Bambas, tú ibas por toda la oficina de construcción y básicamente ibas a escuchar la misma música en todo sitio. Independientemente de la fuente, la misma bachata estaba sonando aquí ahora y dos horas más tarde estaba sonando en la otra sección de la oficina, y la salsa esa estaba ahí y después salió por allá, y el techno ese igual. Yo te diría muy rara vez he escuchado música nacional, en radio o en el campamento como algo que alguien que quiso poner. Muy rara vez.

M: Nada. Lo último es ¿cuál es la fecha oficial de El Aire II?
JJ: 23 de abril. En la Feria de discos del Centro Fundación Telefónica.

M: Viene concierto de presentación.
JJ: Sí. Hemos venido de negociar algo ahora.

M: ¿Solo ustedes?
JJ: No.

M: ¿Con quién?
JJ: Ahí sale…

M: Muy bien. Gracias, Jota.
JJ: Te espera un largo camino a casa [risas].

Manzarock pregunta: The Joy Formidable

The Joy Formidable from Wales

El trío galés es uno de los números confirmados para los Lollapaloozas latinoamericanos, y su visita a esta parte del hemisferio hizo posible que se puedan dar una salto a nuestra capital para un concierto en el que nos regalaron lo mejor de sus tres producciones (aunque el tercero aún sale en un par de semanas). De hecho, Lima ha sido la primera fecha de su primer tour sudaca, tocando en La Noche de Barranco, un lugar íntimo, a diferencia de los grandes escenarios festivaleros. Sobre esa intimidad, además de otras cosas, conversamos con The Joy Formidable en este pequeño pero entretenido encuentro.

(Entrevista publicada originalmente en la edición online de Descabellado, del diario La República).

M: Ustedes vienen desde Gales, no es muy usual para nosotros recibir a una banda que venga desde tan lejos, así como para ustedes no debe ser muy usual venir hasta estos lugares. ¿Cómo están disfrutando esta experiencia?
Rhydian Dafydd:
Es fantástica.
Ritzy Bryan: ¡Oh, es absolutamente fantástica! Nos sentimos muy privilegiados y afortunados de haber sido capaces de hacer este viaje. Hubiéramos deseado venir mucho antes, queríamos hacerlo hace años, desde que formamos la banda deseábamos venir a Perú y Sudamérica en general, ¿sabes? Pero es mejor tarde que nunca [risas]. Estamos muy complacidos de estar acá, estamos aprendiendo muchas cosas, creo que es algo maravilloso estar compartiendo diferencias culturales, tratar de aprender un poquito del lenguaje. Es un gran placer estar aquí y absorber todo.
Matthew James Thomas: Aprendí cómo decir “fono party”, ¡necesitas saber estas cosas!
RB: Estuvimos manejando mucho, y si nos quedamos en el camino, ya sabemos a quién llamar.
MJT: ¡Llamemos a “fono party”! [risas].

M: Hablando de Gales, hay muchas bandas de allá que me gustan. Manic Street Preachers, Catatonia…
RB:
Super Furry Animals, Gorky’s Zygotic Mincy también son muy buenos.

M: Pero mi pregunta es ¿cómo describirían su escena musical? Aquí a veces se asume que todo es de Inglaterra y ya, pero no son todo lo mismo.
RD:
Gales tiene su propia escena, y para nosotros es diferente porque somos del norte de Gales, justo arriba y a veces no suelen representarnos mucho. La gente relaciona mucho a Gales con bandas del sur, como los Manic Street Preachers. Hay mucha escena metalera en el sur. Super Furry Animals son del norte, pero no tan arriba. Y de donde nacimos no hay muchas referencias.
RB: Creo que la única banda que reconocen del norte de Gales es The Alarm, ¿la has escuchado? Creo que hay mucha música y mucho talento en Gales, somos un pequeño país comparado a otros países del mundo. Es muy rural, mucho campo, hay muchos lugares para tocar.
RD: Aunque no había tantos lugares donde crecimos. Y por eso mismo, sentíamos que no había nada que nos pudiera restringir tampoco. No pertenecíamos a ninguna escena y tuvimos que fabricarnos nuestra propia escena, eso es excitante. Están pasando cosas grandes en Gales. Queríamos ser parte y alentarlo, y hemos empezado un sello discográfico.

M: ¿Es la que se llama C’Mon Lets Drift?
RD:
Bueno, en ese sello saldrá nuestro próximo disco, pero también tenemos otro llamado Aruthrol.
RB: Que está en idioma galés.
RD: Y lanzamos singles en ese idioma.

M: Así es, en ese sello lanzaron vinilos de 7 pulgadas cantados en galés. ¿Qué tal esa experiencia? Aquí podemos estar familiarizados con el inglés, pero el galés… parece de otro planeta [risas]. ¿Cómo se pronuncia, cómo lo aprenden…?
RD:
Bueno, tenemos nuestra lengua propia, es mi lengua madre.
RB: Y es mi segunda lengua. Es un lenguaje muy antiguo. Está hecha de muchos otros idiomas. El galés moderno está hecho de diferentes lenguajes antiguos, un poco de latín, pero nadie sabe realmente de dónde viene porque es de mucho tiempo atrás, no hay materiales escritos.
RD: Creo que llega de España y Francia.
RB: Es una de las primeras lenguas del Reino Unido. Es muy gutural, mucho “ggggsssss” y “rrrrrsssss” y cosas así [sonríe].

M: Hay una canción en ese idioma que me gusta mucho, se llama “Y Garreg Ateb”. Google la tradujo como “The Sounding”, ¿es correcto?
RB:
¿En serio?
RD: “La piedra sonora”.
RB: “Garreg” (guereig) es piedra. Algo así como la piedra que responde.
RD: La piedra que hace eco.
RB: La piedra secreta, mística que te responde, aunque no sean cosas amables [risas].

M: Están a punto de lanzar su tercer álbum, Hitch, y ustedes mismos lo produjeron, ¿qué les pareció grabar un disco que depende de ustedes?
RD:
En realidad, siempre lo hicimos así. Pero en esta ocasión hicimos todo además de la mezcla, así que quizás hicimos mucho más. Siempre tuvimos la visión clara respecto a nuestros discos y cómo sonarán las canciones. Es importante.
RB: Necesitábamos mucha más cercanía, una sensación más independiente para hacer nuestro disco porque construimos un pequeño estudio e hicimos de ingenieros para sacar el sonido exacto de la batería, y no teníamos a nadie ayudándonos para hacerlo.
RD: Que era lo que queríamos.
RB: Queríamos ocultarnos los tres sin explicarle a nadie dónde queríamos estar ni que sepa qué era lo que queríamos.

M: El primer video que recuerdo haberles visto es el de la canción “Whirrig”. Es una canción muy poderosa y el video tenía unas animaciones que me gustaron mucho. ¿Es difícil de llevar ese sonido potente a sus presentaciones en vivo? Porque puedes experimentar mucho en el estudio y quizás a veces traducir eso en vivo suele ser complicado, y no puedes hacer todo lo que quieres.
RB:
Es cierto. La grabación y la versión en vivo no tienen que ser réplicas exactas. Es excitante trasladar algo diferente en vivo. Ambas pueden ser poderosas de cualquier manera, y evocativas, pero no deben ser exactamente lo mismo, deben capturar el espíritu de la canción, lo que sea que eso significa en el sentido de una presentación en vivo. Solo somos tres y quizás tengamos que…
MJT: [Gritando] ¡Subir el volumen y tocar muy fuerte!
RB: Darte cuenta de tus dinámicas. Tienes que ser menos flojo. Debes encontrar un nuevo camino y eso a veces trae cosas nuevas y excitantes respecto a las presentaciones en vivo.

M: Déjame hacerte una pregunta, Matthew: ¿usaste un doble pedal en esa canción en el bombo?
MJT:
¡Así es!
RB: ¡Por supuesto que sí!

M: Porque suena espectacular [risas]. No era algo que esperaba en la canción.
MJT:
Es algo diferente para una banda como nosotros, ¿no es cierto?
RB: Algo más “metal”.
MJT: Comenzó como una broma pero luego lo dejamos porque sonaba cool [risas].

M: Pues, les funcionó muy bien [risas]. Hablando de videos, el de “Wolf’s Law” muestra imágenes de la naturaleza, y corríjanme si me equivoco, hay imágenes de un parto. Creo que es una afirmación de vida y es algo con lo que les gusta relacionarse. Veo que a ustedes les gusta mostrar grandes paisajes, y es un testimonio de su tierra natal, ¿correcto?
RB:
Es verdad.
RD: Creo que la naturaleza toma parte de muchos videos que hemos hecho, no sé por qué pasa eso, pero creo que tenemos una fuerte conexión con ella, donde crecimos en el norte de Gales, rodeados de ella.
RB: Cuando creces en un área rural tienes un mayor sentido de cuán insignificante eres, en el estado de la naturaleza en el que te encuentras. Sientes tu propia mortalidad, dónde te encuentras en el mundo. Me excita estar en el medio de la nada, me siento mucho más viva; de estar en un escenario a estar en medio de la nada, nada te hace sentir tan vulnerable, ¿sabes?
RD: Y esta canción es sobre una cuestión de sentir el momento, donde nunca nada está estático. Es importante para nosotros sentirnos que estamos en ese momento, y la música te permite hacer eso. Es algo difícil de hacer en estos días, y eso es lo que explora ese video. Siempre hay un mañana, buenas o malas cosas pasan, pero siempre vendrán más cosas.

M: Hitch será lanzado en un par de semanas. ¿Qué podemos esperar de este nuevo disco?
RD:
Definitivamente tendrá algunos nuevos sonidos.
RB: Es excitante, se siente muy vivo porque lo grabamos en vivo en nuestro pequeño estudio.
MJT: Es mucho más crudo.
RB: Se siente vivo, porque captura el momento, incluso los pequeños errores, pero captura los momentos en los que estuvimos ahí. Es un disco para conducir, pero también es un disco triste. Tiene momentos de mucho espacio, hasta que las letras se abren paso.

M: Algunos días atrás lanzaron el video de “The Last Thing on my Mind”. Es un video peculiar [risas] pues se ven bastantes desnudos masculinos. Creo que es una declaración de principios de la banda hacia la igualdad sexual, el respeto por la otra persona, sin importar tu género o tu orientación sexual, ¿no es así?
RD:
Exacto, porque creemos que la representación estaba desbalanceada. Es mucho más desnudos o semidesnudos femeninos y la dinámica de poder siempre está hacia el lado del hombre y la mujer es un objeto, lo vemos mucho en videos musicales, y queríamos hacer algo que le dé un poco de balance. Como dices, no es que estemos condonando la desnudez todo el tiempo en los videos musicales, pues eso es aburrido. ¡Debería tratarse de música! ¡Debería tratarse de música! Pero como hay mucho de eso allá afuera, es una manera de mostrar algo diferente hasta que tus ojos se acostumbren. Es gracioso porque la gente no está acostumbrada a ver esto en videos musicales.
RB: No se pueden creer que los tres hicimos este video, no pueden.
RD: La gente asume que ella fue.
RB: ¡O dicen que un hombre gay hizo este video! Pero la canción te guía. Es una canción sexy, es sobre salir por la noche, es sobre deseo, hay un elemento que sigue ese camino. Solamente que es desde una perspectiva distinta, una perspectiva femenina, lo cual no ves muy seguido, las personas asumen que las mujeres no tienen los mismos deseos sexuales que los hombres. Es una de esas cosas que estamos tratando que la gente piensa de otra forma, para variar.

M: Y sucede que hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer. Es un día especial, pues se conmemora las luchas de las mujeres por sus derechos.
RB:
Es hoy, así es, es especial para todos.
RD: Se trata de igualdad, de todas formas. Como decía recientemente, sobre los penes en el video. También se trata de empoderar a los hombres para que no piensen que los penes son horribles. Así que se trata de igualdad, ¿no es cierto?
RB: Sí. Día Internacional de la Mujer. Gracias por recordarme este día [sonríe].

M: Esta pregunta ya se la deben haber hecho muchas veces, pero ustedes comienzan su gira sudamericana hoy aquí en Lima, pero en un lugar pequeño, a diferencia de las otras fechas que será en festivales con grandes audiencias. ¿Qué les parece esta diferencia?
RB:
Me agrada tener la posibilidad de tocar en shows así. Es uno de las pocas fechas que tocaremos en un lugar pequeño en Sudamérica. Es agradable experimentarlos ambos. Tocamos en muchos festivales alrededor del mundo, y también en lugares pequeños. Es agradable tener esa variedad, porque puedes obtener una gran energía de ambos. Y ahora tendremos la oportunidad de experimentar un concierto en un local pequeño en Perú. Es algo agradable de saborear, ver cómo es nuestro público, hacer contacto visual, las conversaciones.
MJT: Poder conversar con la gente de la primera fila, “hey, ¿cómo les va? ¿Quieren una taza de té?” [risas].
RD: Queremos regresar y hacer más shows. Esto es una pequeña muestra. Y los festivales a veces son caros para las personas. Esperemos que este sea el primero de muchos tours en Sudamérica.

M: ¿Qué sigue para la banda?
RB:
Muchos conciertos. Estamos aquí en Sudamérica por dos semanas, luego vamos a USA y haremos un tour ahí. Luego vamos a UK y haremos un tour ahí. Luego vamos a Europa y haremos un tour ahí [risas]. Luego vamos a otro lugar… y seguiremos haciendo tours. Seguimos en la ruta. En la industria musical, salir y conocer gente, tocar para diferentes personas, absorber todo, es la forma más real y honesta. Muchas de las cosas detrás de la escena musical son muy aburridas y llenas de mierda, pues no las controlas. Pero salir y tocar tus canciones, aún no está contaminado por nada.